Archivo de la categoría: política

La decisión de Felipe

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Hola, Felipe.

Tu padre ha abdicado. Ahora te toca ser rey. Serás el nieto de un dictador, y no me refiero a tu abuelo biológico, sino al señor gracias al cual tu padre fue rey, y ahora lo serás tú. Tu padre fue hijo político de Francisco Franco, y tú ahora serás su nieto.

Estoy hablando como si ya fuerse cosa hecha, pero aún hay esperanza. Desde mi punto de vista, tienes una elección que hacer, y sólo una. Dependiendo de tu elección, todas las demás decisiones que tomes en tu vida serán bien las de un hombre libre y respetable o bien las de un autócrata anacrónico, empeñado a toda costa en mantener un sistema moribundo y medieval. Esa elección se reduce a dos opciones: una es ser rey; la otra es renunciar al trono y abrir el camino que lleva a la supresión de la monarquía en España y a la República.

Me gustaría que tomases la decisión correcta para tus conciudadanos. Cuál es la correcta… debes decidirlo tú.


El viejo truco del malvado Presidente

Había una vez un malvado y tiránico gobierno que se mantenía en el poder, año tras año y década tras década. El Presidente, enfermo y malvado, imponía su voluntad de forma despótica, mientras los ciudadanos languidecían. Todos ellos querrían otro gobierno y otro Presidente, y sin embargo no hacían nada por librarse de su yugo. ¿Por qué? El gobierno temía a los ciudadanos. Sabía muy bien que, si todos ellos se unían, si todos se ponían de acuerdo y decidían acabar con sus injusticias, desmanes y atropellos, no tardarían más de una semana en acabar con el Presidente y sus Secuaces. Habían encontrado una solución, simple y eficaz, que llevaba siglos funcionando: poner a los ciudadanos en contra de sí mismos.

La idea era que las iras del pueblo se dirigesen contra el mismo pueblo. Así, cuando el Presidente quería subir los impuestos, echaba la culpa a los extranjeros, y todos odiaban a los extranjeros. Cuando quería bajar los sueldos, culpaba a los jubilados, y todo el mundo pasaba a odiar a los viejos. Si quería hacer que los policías pudiesen cometer ilegalidades, hacía que los pobres vigilantes de seguridad también fuesen policías. Esto último quiso hacerlo no se sabe muy bien por qué; pero lo hizo, y dejó que los trabajadores de tiendas y colmados pudiesen detener y cachear a los ciudadanos. Los guardias de tiendas y colmados no tenían ningún interés en absoluto en poder hacer estas cosas, encepto tal vez algún loco. Pero todo el mundo odió en el acto a los guardias, que eran trabajadores corrientes, como casi todo el mundo, y eso era lo importante. Era vital que nadie odiase al gobierno y al Presidente.

Los ciudadanos echaban pestes contra los guardias, y los guardias solo querían vivir tranquilos y trabajar, y atacaban a los policías y a los otros ciudadanos. Mientras, el Presidente y los Secuaces sonreían. El viejo truco había funcionado otra vez.


El muy generoso señor Sigfrid Soria

Sigfrid Soria fue diputado por la isla de Lanzarote por el PP, actual miembro de la Junta Directiva Nacional de dicho partido (su máximo órgano de gobierno, sea eso lo que sea) y, desde ayer, tuitero de gran éxito con estas declaraciones:
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El señor Soria tiene, por fuerza, que ser una persona generosa, entregada a los demás, pacífica como pocas y amante del espíritu de “poner la otra mejilla”. Solo así se explica que quiera invitar a marisco a todo indeseable que trate de intimidarle, de acosarle o incluso de agredirle. En efecto, si buscamos en el diccionario de la R.A.E. el término ostia, leemos:

ostia. (Del lat. ostrĕa). 1. f. ostra.

Uno de los mariscos más apreciados del panorama gastronómico. ¡Me quito el sombrero, señor Soria! Qué generosidad, qué entrega. Dispuesto a invitar a sus agresores a una ostra, qué digo una ostra: un ostrón de tal tamaño que ni nos lo creeríamos. No servirá para darse un atracón, pero es un gesto de lo más noble y sabroso. Espero que muchos amigos bienintencionados le hagan una visita al señor Soria para, sin llegar a abusar de su confianza, poder al menos catar un marisco que está fuera del alcance de mucho bolsillos.

Hay quien afirma que el señor Soria quiso decir hostia, con H (Del lat. hostĭa3. Golpe, trastazo, bofetada). En cuyo caso se entendería el revuelo que ha causado y se explicaría el hecho de que el PP canario le haya apartado de la Junta Directiva y le vaya a abrir un expediente.

Pero, en fin, siendo tan sencillo utilizar la H, no creo que debamos tergiversar las buenas intenciones del señor Soria. ¿No?


Todo es mentira

Bueno, tal vez no todo, pero esta imagen, sí:

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Búsqueda de imágenes en Google, la mejor herramienta contra los photoshopeos engañosos.


En la sede del PP destruyen documentos… igual que en todas partes

Circula estos días por ahí la imagen de una furgoneta de destrucción de documentos saliendo de la sede del PP madrileño:

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(Siento no poder poner el vídeo, no he podido encontrarlo y la foto es francamente mala)

La Ley Orgánica de Protección de Datos (1999) establece una serie de medidas de obligado cumplimiento para garantizar que nuestros datos personales no acaben en manos de cualquiera. Entre otras cosas, la LOPD establece que los datos han de guardarse con cierto rigor en un fichero, y que los datos deberán ser destruidos cuando ya no sea necesario almacenarlos por más tiempo. En otra palabras, que no podemos coger datos de personas y tirarlos a un contenedor.

La LOPD es de obligado cumplimiento para empresas, organizaciones, profesionales y entidades públicas (es decir, el Estado) que manejen datos personales de gente. Un nombre y un DNI ya se considera un dato personal; basta con manejar esta información para tener que cumplir la LOPD. Un partido político, lógicamente, tiene que cumplir la LOPD como cualquiera. La LOPD es una ley cuyo objetivo es garantizar nuestra seguridad y nuestra privacidad.

Hay empresas dedicadas en exclusiva a destruir información confidencial (y con confidencial se entiende cualquier cosa que incluya un nombre y unos apellidos, tan simple como eso). ¿Destruye el PP información de este tipo? Sí, porque lo exige la ley.

Por desgracia, en el momento actual los partidos políticos no pasan por un buen momento. Escándalos como el del ex-tesorero Luis Bárcenas han hecho que se mire con lupa todo lo que hace un partido político. Alguien vio esta furgoneta salir de la sede del PP, creyó que era una buena foto y la indignación e ignorancia de la ley hicieron el resto. Cuatro dejó caer la noticia diciendo que “la furgoneta ha levantado sospechas”. Incluyeron un vídeo, pero ya no he podido encontrarlo…

Hace un par de años pudo verse una foto similar con una furgoneta de la empresa Ecogesma, y causó un revuelo semejante:

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Si bien hay infinitas razones para indignarse contra los partidos políticos, esta no es una de ellas. Evitemos los cabreos gratuitos.


Si Rajoy sube el IVA, será un mal gobernante que pegará un sablazo a todos sus compatriotas

No lo digo yo, lo dice él mismo:

Esto no puede seguir así mucho tiempo más.


Doce medidas para revivir nuestra economía

¿Se puede crear empleo, distribuir riqueza, ayudar a crear empresas y salir de esta penuria económica? Sí, se puede. Por lo visto la única forma que tiene este gobierno de intentarlo es a base de recortes. Se recorta en todo, de forma obsesiva e irreflexiva, sin distinguir lo que es un gasto de lo que es una inversión. Parece poco lógico que se pretenda reflotar un país medio arruinado cerrando aún más el grifo de los euros. No hay política económica que sobreviva si no hay dinero.

Al grano:

–       Luchar, por todos los medios y sin restricciones, contra la economía sumergida y el fraude fiscal. La economía sumergida en España representa entre el 20 y el 25% del PIB del país. El estado debe emplear todas las armas de que dispone en esta lucha. Si los recursos son insuficientes, comenzar por los grandes defraudadores y continuar descendiendo en la escala, hasta llegar al fraude cotidiano de “ayudar al amigo en la tienda” o las consabidas facturas falsas de escaso monto. Todo ello mientras se forman y seleccionan nuevos auditores e inspectores. Castigos ejemplares a los defraudadores, aunque el proceso cueste más que la cantidad defraudada: se enviará así un mensaje a posibles futuros defraudadores y se extenderá, de una maldita vez, la idea de que el fraude se paga.

–       Aumentar la eficacia de la inspección de trabajo. Hay que doblar o triplicar en número de inspectores, facilitar la denuncia (con fuerte castigo a quien denuncia dolosa y falsamente) y realizar inspecciones completas y no vistazos rápidos que no detectan nada. No solo ha de comprobarse el cumplimiento de la ley sobre el papel, sino constatar, sobre el terreno, que lo escrito se cumple (medida especialmente eficaz en incumplimientos de la Ley de Prevención de RR.LL.).

–       Saldar las deudas del Gobierno con empresas y proveedores a muy corto plazo (¿dos meses?, ¿tres?). Como bien dijo Rajoy hace poco, no se puede vivir en un país donde la gente no paga. Debería aplicarse  el cuento y saldar los miles de millones que el Estado debe a millones de empresas y particulares. No puede ser que una empresa tenga que esperar un año para cobrar de su ayuntamiento, porque el dinero que se le adeuda podía haber sido usado durante ese año para contratar trabajadores, pagar a proveedores, comprar nuevos equipos, etc.

–       CERO rescates a entidades bancarias (o a cualquier empresa, para el caso) que quiebren debido a la pura y ciega avaricia. Véase el caso de Islandia, donde los principales bancos del país se lanzaron a un círculo vicioso de inversión y refinanciación que por poco lleva a la ruina al país. Ni todo el dinero del estado habría logrado rescatarlos, tan grande era la deuda que habían contraído. Si una empresa no es capaz de pagar a sus acreedores y no genera ingresos que la mantengan, desaparece, así de simple. Puesto que no hay medidores de avaricia, habrá que controlar la deuda que van contrayendo los bancos: si supera su capacidad de pago, se le prohíbe seguir endeudándose.

–       Controlar las deudas de los bancos por parte del Banco de España. Sí, ya sé que en teoría ya se hace, pero ha de ser un  control estricto y continuo. Es inconcebible que haya un banco cuya valoración real sea cientos de veces inferior al valor de sus acciones, o cuya deuda sea más grande que el PIB de su país (de nuevo me remito al caso de Islandia).

–       Prohibición a las agencias de calificación o rating de operar en España, esto es, publicar datos sobre agencias españolas. Los estudios sobre las cuentas de una empresa los harán auditories sujetos a las correspondientes responsabilidades y deberes legales, y no una agencia periodística como son las empresas de rating.

–       Anular cualquier beneficio fiscal que se aplique a cualquier confesión religiosa, mantenido hasta ahora por la mera costumbre o por respeto a tradiciones ancestrales y anacrónicas. Un estado aconfesional no puede regalar millones de euros a una religión, bien en forma de subvenciones directas, bien en forma de exenciones al pagar el IBI y otros impuestos. El que quiera religión, que la pague, igual que paga el que quiere ir al gimnasio o al cine. Que las iglesias se autofinancien y los edificios de interés histórico o cultural sen mantenidos y gestionados por el Estado o las Comunidades Autónomas. Los turistas van a seguir viniendo a ver nuestras catedrales.

–       Controlar férreamente los gastos de los Ayuntamientos. No puede ser que las empresas hinchen vilmente todo presupuesto que presentan a la Administración, a sabiendas de que aceptará. Y eso que ahora mismo muchas empresas se quejan porque tienen que bajar muchísimo los precios de sus ofertas para que los ayuntamientos les concedan los trabajos, pero esto es más bien una vuelta al sentido común y el fin del despilfarro que imperaba hasta hace muy poco. Un ejemplo visto en mi ciudad: se asfalta una calle de unos 200 metros, con aceras y baldosas nuevas. La obra dura muchos meses y su precio resultó cercano al millón de euros. Una máquina asfaltadora estuvo semanas, meses tal vez, aparcada en la obra, cuando una máquina de este tipo se alquila previendo los días en que se va a asfaltar y solamente por esos días. Es incomprensible tenerla parada semana tras semana, pagando el alquiler correspondiente. Toda empresa constructora evita tener máquinas paradas como si fuera la peste, pero por lo visto al ayuntamiento no le importaba. ¿Nadie se percató de eso? ¿Cuánto podemos ahorrar si alguien se para a examinar no solo el precio de las ofertas, sino que el dinero se gaste con la máxima eficiencia?

–       Reducir los contratos laborales a dos tipos: indefinido y temporal. No puede haber estabilidad económica en un país en el que hay treinta y pico tipos de contratos. Si una empresa necesita a un trabajador, lo necesita y punto: contrato indefinido. Si necesita a ese trabajador para una labor puntual, determinada, bien definida y que se prevé que vaya a terminar en algún momento (como construir un edificio o reforzar la tienda en la campaña de navidad), entonces se le contrata para esa labor: contrato temporal o por obra. Así de simple. La variedad de contratos actual sirve únicamente para que las empresas contraten en función de la bonificación que van a recibir, lo cual es aberrante: en lugar de pensar en la eficacia, en un buen profesional, en alguien con conocimientos y ganas de aprender, de desarrollarse, se buscan “personas con minusvalía del 33%” o “mujeres mayores de 35 años”. ¿Alguien se cree que, contratando con estos criterios, la productividad puede aumentarse trabajando más horas?

–       Reducir la jornada de trabajo a 35 o menos horas. Se redistribuye así la carga de trabajo y se favorece que se contrate a más gente, en lugar de hacer trabajar más a los que ya están contratados.

–       Prohibir completamente las horas extras, salvo por fuerza mayor. Se ha demostrado sistemáticamente que ni los empresarios ni los trabajadores saben sacar provecho de las horas extras. Solución: eliminarlas por completo. Si una empresa necesita que un trabajador se quede más horas cada día, una vez tras otra, entonces necesita contratar a alguien más. El Instituto Nacional de Estadística reveló hace poco que con las horas extras que los trabajadores hacen y las empresas no pagan, se ahorran casi 70.000 puestos de trabajo a jornada completa. Esta prohibición nos llevaría a controlar y respetar los horarios de entrada y salida de nuestro puesto de trabajo, acabando así con el infernal e inútil presentismo. Llegada la hora de salida, tonto el último y hasta mañana.

–       Invertir en investigación, en ciencia, en experimentación, en definitiva: invertir en cerebros. ¿Cuánto? No lo sé. Estamos en el puesto 18 de 27 miembros de la UE en I+D, y eso es poco. El Estado tiene que invertir en patentes, en inventos, en vacunas nuevas. Y digo el Estado, no un banco o una caja o un supermercado. Los beneficios que luego generen esas patentes (y sabemos que cada euro invertido en ciencia retorna, como poco, dos euros) tienen que redundar en beneficios públicos y no privados. Si hace falta traer cerebros extranjeros, se les seduce con buenos puestos y sueldos apropiados. Que España sea referente en el campo de la investigación, ¿por qué no? ¿Tal vez podríamos reinvertir esos millones que nos deben las religiones en concepto de IBI? El presupuesto en I+D+i total en España en 2011 fue de unos 8.600 millones de euros (recordemos que Bankia recibirá 7.000 millones este año), y representa el 1,37% del PIB. Cada año desde hace varios se invierte un 12-15% menos, cuando debería ser al revés. España tiene el objetivo de invertir un 2% pero necesitamos más, mucho más. EE.UU., Japón, Corea del Sur, Taiwán, países punteros en el campo, invierten alrededor de un 3% de su PIB.

Estoy abierto a todas las correcciones que se me hagan. Es más, si no recibo algún varapalo empezaré a creer que, o bien nadie me lee, o bien a mis lectores no les funcionan los teclados.


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