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España no es un país aconfesional

Manel Fontdevilla 20-Agosto-11blog

Efectivamente, el Estado Español ha reconocido públicamente que no es un estado aconfesional como ordena la Constitución en su artículo 16 (“Ninguna confesión tendrá carácter estatal”), sino un estado marcadamente cristiano. Y lo ha hecho a través del BOE del 24 de Febrero de 2015:

1849 Resolución de 11 de febrero de 2015, de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, por la que se publica el currículo de la enseñanza de Religión Católica de la Educación Primaria y de la Educación Secundaria Obligatoria.

 El documento completo puede consultarse aquí y excluye completamente cualquier otra religión que no sea la cristiana. Tampoco hace mención a la historia de las religiones, una materia que sí podría ser útil para los alumnos, a excepción de la historia del Dios cristiano que aparece en la Biblia. Yo no sé si en el BOE aparecerán también currículos parecidos pero destinados a otras confesiones, y todos ellos llegarán al alumno: no los he visto. Produce espanto leer los criterios de evaluación y los contenidos que se pretende transmitir al alumno según este currículum.

Si usted matricula a su hijo en Religión, está de acuerdo con que se le enseñen las siguientes cosas:

– está de acuerdo con que su hijo suplique ayuda a Dios en vez de resolver él mismo sus problemas (“Memoriza y reproduce fórmulas sencillas de petición y agradecimiento”)

– está de acuerdo en que su hijo aprenda que nunca podrá ser feliz por él mismo, sin ayuda del exterior, en este caso de la Iglesia-Dios (“Reconocer la incapacidad de la persona para alcanzar por sí mismo la felicidad)

– está de acuerdo en que su hijo aprenda que sus acciones, como ser bueno o malo, no tienen valor por sí mismas, sino solo en la medida en que agraden al Dios cristiano (“Tomar conciencia de que las acciones personales acercan o separan de Dios”)

– está de acuerdo en que su hijo valore y respete entrar en un comercio agrediendo a los comerciantes a latigazos (“Respeta y valora el comportamiento de Jesús con los pecadores”)

 – está de acuerdo en que su hijo aprenda lo que es un pecado y busque a su alrededor pecados y pecadores, puede que en su propia familia, puede que usted mismo, interiorizando un gran sentimiento de culpa al sentirse pecador él mismo o personas cercanas (“Califica el tipo de pecado en situaciones de su entorno”)

– está de acuerdo en que su hijo necesite que exista un Dios cristiano para poder ser feliz en su vida (“Reconocer y aceptar la necesidad de un Salvador para ser feliz”)

 – está de acuerdo con que su hijo ignore toda evidencia científica reunida durante los últimos siglos y crea que el universo entero es obra de un ser inteligente (“Argumenta el origen del mundo y la realidad como fruto del designio amoroso de Dios”)

 – está de acuedo con que su hijo acepte, sin discusión, la autoridad que tienen sobre él los distintos personajes de la iglesia cristiana (“Reconoce y valora en la Iglesia distintas figuras que son autoridad”).

Grotesco. Solo así puede definirse que, en el año 2015, el Boletín Oficial del Estado contenga tal carga de religión destinada a verterla en nuestras aulas públicas.

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Otro engaño cansino sobre privacidad y Facebook

Hoy leo esto en Facebook:

Hola, a todos los que estáis en mi lista de contactos de facebook. Podéis hacerme un favor?…FACEBOOK ha cambiado su configuración de privacidad, una vez más! Debido a la nueva “graphic app” cualquier persona en facebook (incluyendo otros países) pueden ver tus fotos, gustos y comentarios.

Las próximas 2 semanas voy a TENER publicado este mensaje, y por favor, una vez hagas lo siguiente, comenta HECHO! Aquellos de vosotros que no mantengan mi información como privada, sino para la opinión pública, voy a tener que eliminarlos! Quiero quedarme en PRIVADO conectado contigo. Puedo publicar fotos de familia y amigos sin que extraños tengan acceso ello! Esto sucede cuando los amigos hacen clic en “like” o “comentario” …. automáticamente sus amigos pueden ver también nuestros mensajes. Lamentablemente, no podemos cambiar esta configuración por nosotros mismos porque Faceboook lo ha configurado así. Por favor, coloca el puntero del ratón encima de mi nombre (sin hacer clic), aparecerá una ventana. Ahora mueve el ratón en “Amigos” (también sin hacer clic), luego a “Configuración”, haz clic aquí y aparecerá una lista. Quita la marca de “acontecimientos importantes” y “Comentarios y me gusta “. De esta manera, mi actividad entre mis amigos y familiares ya no se hacen públicos. Ahora, copia y pega esto en tu muro (¡ojo!: copia y pega, no “compartir estado”). Una vez lo vea publicado en tu página, voy a hacer lo mismo. Gracias…:))

Vamos rápido. La Graphic App lleva desde enero funcionando (casi medio año) y es este botoncito:

fb bulo

Desde aquí podemos acceder con más facilidad a nuestras opciones de privacidad. Ahí es donde podemos elegir quién ve nuestras fotos, nuestros comentarios, etc. No ha cambiado nada más. Si hemos configurado Facebook para que todo el mundo pueda ver lo que publicamos, entonces todo el mundo podrá ver lo que publicamos. Si hemos escogido, como debería hacer cualquier persona razonable “solo amigos”, solo las personas que tengamos como amigos verán lo que publicamos. Repito: únicamente si nosotros mismos lo configuramos así.

Y ¿qué ocurre si hacemos lo que nos dice ahí? Pues dos cosas:

– Primero, cancelaremos nuestra suscripción a los “acontecimientos importantes” y a los “comentarios y me gusta” de esa persona. O sea, que no los veremos. Seguiremos teniendo a esa persona de amigo, pero no podremos ver en nuestro muro lo que publique. Seguiremos viéndolo si entramos en su muro y curioseamos por ahí.

– Segundo, esa persona seguirá pudiendo ver nuestras actualizaciones, comentarios, etc. Siempre y cuando lo tengamos configurado así de antes, claro. Yo ya he visto unos cuantos que han dejado de recibir las actualizaciones de algún amigo y seguramente dentro de un tiempo se extrañarán de que no actualice nada…

En otras palabras, esa persona seguirá recibiendo notificaciones cuando nosotros comentemos o hagamos algún “me gusta”, pero nosotros no nos enteraremos de lo que publica a no ser que entremos expresamente en su muro. Es completamente falso que cualquier persona del mundo pueda ver lo que tú publicas, a no ser que seleccionemos la opción “Público”, que permite que nuestro perfil sea, eso, público:

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Muy útil para artistas y famosos, pero poco recomendable para cualquier otro…

Por cierto, las condiciones de uso y privacidad están en Facebook y todo usuario puede leerlas. Probadlo, veréis que está todo muy claro. Y si queréis controlar quién ve lo que subís, ojo con lo que subís y con quién tenéis como amigo.


Los empresarios de Covadonga

El otro día varios empresarios de Europa del Este fueron detenidos mientras se dedicaban a la productiva actividad de recolectar monedas arrojadas por la gente en mitad de un monte. Dicha actividad les había proporcionado unos 2.000 € en monedas sueltas, que diligentemente organizaron en tres capazos para su transporte. Poco después de terminar su trabajo los abordó la Guardia Civil, que no parecía muy de acuerdo con sus prácticas empresariales.

Existe otra versión de este mismo incidente que, por algún motivo, ha sido la preferida por los medios de comunicación. Cuatro rumanos, equipados con trajes de neopreno y boyas caseras, irrumpieron en el pozo del santuario de Covadonga en la noche del 1 de abril; allí se dedicaron a recoger las monedas que los fieles arrojan por tradición como ofrenda a la Santina. 2.000 € le costó este robo atroz y monstruoso a la Santa Madre Iglesia, que…etc. (leed la noticia en cualquier otro lugar si os gusta más esta versión).

En cualquier caso, el Juzgado de Cangas de Onís les dejó en libertad con dos cargos: apropiación indebida y un delito contra el sentimiento religioso. Efectivamente, nuestro hermoso Código Penal recoge la posibilidad de enjuiciar a alguien por estar en contra de la gente mágica de las nubes. Perdón, del cristianismo. Título XXI, Delitos contra la Constitución, Capítulo I, Artículo 525:

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

Daos cuenta de que, si aplicamos ese artículo al pie de la letra como si esto fuese la sharia islámica, yo mismo llevaría ya en la cárcel varios años simplemente por haber escrito unos cuantos artículos en contra de creer en supersticiones trasnochadas. Y vosotros también, que he visto las herejías que compartís en Facebook…

Pues nada, aquí estamos de nuevo ante la vieja pregunta de si España es un país laico o una especie de teocracia casposa. Si bien hace unos años podría haber alguna duda, las diferentes aberraciones jurídicas que continuamente tienen lugar inclinan definitivamente la balanza. El largo y vergonzoso juicio a Javier Krahe por el video en el que se cocina una figurita de Cristo, las histerias anuales para impedir a toda costa cualquier tipo de procesión o manifestación laica (otra chorrada, por cierto), los cargos públicos que juran ante el crucifijo,  la meapilería general en escuelas religiosas… Vaya, que la pregunta será vieja pero la respuesta está bien clara: en España campan a sus anchas superstición, magia e ignorancia, mientras la cultura, la capacidad de razonar y la racionalidad intenta sobrevivir a la marea. Y esta chorrada de los “ladrones” de Covadonga es simplemente una excusa para llamar la atención del lector sobre ello.


En la sede del PP destruyen documentos… igual que en todas partes

Circula estos días por ahí la imagen de una furgoneta de destrucción de documentos saliendo de la sede del PP madrileño:

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(Siento no poder poner el vídeo, no he podido encontrarlo y la foto es francamente mala)

La Ley Orgánica de Protección de Datos (1999) establece una serie de medidas de obligado cumplimiento para garantizar que nuestros datos personales no acaben en manos de cualquiera. Entre otras cosas, la LOPD establece que los datos han de guardarse con cierto rigor en un fichero, y que los datos deberán ser destruidos cuando ya no sea necesario almacenarlos por más tiempo. En otra palabras, que no podemos coger datos de personas y tirarlos a un contenedor.

La LOPD es de obligado cumplimiento para empresas, organizaciones, profesionales y entidades públicas (es decir, el Estado) que manejen datos personales de gente. Un nombre y un DNI ya se considera un dato personal; basta con manejar esta información para tener que cumplir la LOPD. Un partido político, lógicamente, tiene que cumplir la LOPD como cualquiera. La LOPD es una ley cuyo objetivo es garantizar nuestra seguridad y nuestra privacidad.

Hay empresas dedicadas en exclusiva a destruir información confidencial (y con confidencial se entiende cualquier cosa que incluya un nombre y unos apellidos, tan simple como eso). ¿Destruye el PP información de este tipo? Sí, porque lo exige la ley.

Por desgracia, en el momento actual los partidos políticos no pasan por un buen momento. Escándalos como el del ex-tesorero Luis Bárcenas han hecho que se mire con lupa todo lo que hace un partido político. Alguien vio esta furgoneta salir de la sede del PP, creyó que era una buena foto y la indignación e ignorancia de la ley hicieron el resto. Cuatro dejó caer la noticia diciendo que “la furgoneta ha levantado sospechas”. Incluyeron un vídeo, pero ya no he podido encontrarlo…

Hace un par de años pudo verse una foto similar con una furgoneta de la empresa Ecogesma, y causó un revuelo semejante:

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Si bien hay infinitas razones para indignarse contra los partidos políticos, esta no es una de ellas. Evitemos los cabreos gratuitos.


Fútbol y Fabra, Fabra y fútbol

Dos noticias me asaltaron hoy durante el telediario, ambas seguidas y en rápida sucesión: la primera tenía que ver con el proceso judicial a Carlos Fabra, presunto ladrón y mafioso que lleva OCHO años eludiendo un proceso judicial que ya ha consumido a OCHO jueces que hasta ahora no han hecho nada. El noveno juez, Jacobo Pin, ha denunciado presiones de la Audiencia de Castellón para que desestime el caso. Desde la Audiencia de Castellón, y en resumidas cuentas, se está haciendo todo lo posible para que Fabra se vaya de rositas, se olviden todas sus imputaciones y pueda seguir delinquiendo en graciosa manera.

La segunda noticia tiene que ver, lógicamente, con el España – Portugal de ayer. Miles de personas festejaban la victoria por las calles, vociferando y haciendo esas cosas que se nos permiten en estos casos (colgarse de las ventanillas de los coches, cortar carreteras y bañarse en fuentes: todos lo hemos hecho alguna vez). No hay nada intrínsecamente malo en salir a ver el partido de nuestra selección y festejar luego la victoria. A todo el mundo le gusta una noche de fiestorra aunque no caiga en fin de semana. No obstante, ambas noticias se presentaron con tan poco espacio entre ellas que no pude evitar unirlas mentalmente.

Imagináos a esas miles de personas que gritaban por las calles. 18 millones de personas vieron el partido, con prórroga, penaltis y todo. De todos esos millones, muchas estaban ya en la calle, agolpadas en terrazas y plazas, en el festival del Orgullo Gay, en auditorios, en todas partes. La calle era suya. Imagináos, como digo, toda esa pasión, todo ese esfuerzo, toda esa energía, enfocada única y exclusivamente a conseguir que Carlos Fabra sea investigado exaustiva e inmediatamente, sus presuntos delitos indagados hasta sus últimas consecuencias, y él mismo castigado de forma ejemplarizante en caso de ser culpable. O, mejor aún, que Fabra sea entregado a los ciudadanos para que apliquen sobre él su propia ley. Y, tras él, otro. Y otro. Enfocar el orgullo de ser español a exigir justicia, legalidad y transparencia, avasallar a la casta política hasta que las ilegalidades vergonzosas y manifiestas que cada día vemos a nuestro alrededor pasen a ser cosa del pasado. Enviar, con la fuerza de esos 18 millones de personas, el mensaje de que ya no se tolerarán más robos, de que España ya no se someterá de forma descerebrada, abyecta y cobarde a las exigencias de los mercados, de Alemania, de el primero que pase. Esa sí sería una visión gloriosa, histórica.

Algo así nunca ocurrirá.


Doce medidas para revivir nuestra economía

¿Se puede crear empleo, distribuir riqueza, ayudar a crear empresas y salir de esta penuria económica? Sí, se puede. Por lo visto la única forma que tiene este gobierno de intentarlo es a base de recortes. Se recorta en todo, de forma obsesiva e irreflexiva, sin distinguir lo que es un gasto de lo que es una inversión. Parece poco lógico que se pretenda reflotar un país medio arruinado cerrando aún más el grifo de los euros. No hay política económica que sobreviva si no hay dinero.

Al grano:

–       Luchar, por todos los medios y sin restricciones, contra la economía sumergida y el fraude fiscal. La economía sumergida en España representa entre el 20 y el 25% del PIB del país. El estado debe emplear todas las armas de que dispone en esta lucha. Si los recursos son insuficientes, comenzar por los grandes defraudadores y continuar descendiendo en la escala, hasta llegar al fraude cotidiano de “ayudar al amigo en la tienda” o las consabidas facturas falsas de escaso monto. Todo ello mientras se forman y seleccionan nuevos auditores e inspectores. Castigos ejemplares a los defraudadores, aunque el proceso cueste más que la cantidad defraudada: se enviará así un mensaje a posibles futuros defraudadores y se extenderá, de una maldita vez, la idea de que el fraude se paga.

–       Aumentar la eficacia de la inspección de trabajo. Hay que doblar o triplicar en número de inspectores, facilitar la denuncia (con fuerte castigo a quien denuncia dolosa y falsamente) y realizar inspecciones completas y no vistazos rápidos que no detectan nada. No solo ha de comprobarse el cumplimiento de la ley sobre el papel, sino constatar, sobre el terreno, que lo escrito se cumple (medida especialmente eficaz en incumplimientos de la Ley de Prevención de RR.LL.).

–       Saldar las deudas del Gobierno con empresas y proveedores a muy corto plazo (¿dos meses?, ¿tres?). Como bien dijo Rajoy hace poco, no se puede vivir en un país donde la gente no paga. Debería aplicarse  el cuento y saldar los miles de millones que el Estado debe a millones de empresas y particulares. No puede ser que una empresa tenga que esperar un año para cobrar de su ayuntamiento, porque el dinero que se le adeuda podía haber sido usado durante ese año para contratar trabajadores, pagar a proveedores, comprar nuevos equipos, etc.

–       CERO rescates a entidades bancarias (o a cualquier empresa, para el caso) que quiebren debido a la pura y ciega avaricia. Véase el caso de Islandia, donde los principales bancos del país se lanzaron a un círculo vicioso de inversión y refinanciación que por poco lleva a la ruina al país. Ni todo el dinero del estado habría logrado rescatarlos, tan grande era la deuda que habían contraído. Si una empresa no es capaz de pagar a sus acreedores y no genera ingresos que la mantengan, desaparece, así de simple. Puesto que no hay medidores de avaricia, habrá que controlar la deuda que van contrayendo los bancos: si supera su capacidad de pago, se le prohíbe seguir endeudándose.

–       Controlar las deudas de los bancos por parte del Banco de España. Sí, ya sé que en teoría ya se hace, pero ha de ser un  control estricto y continuo. Es inconcebible que haya un banco cuya valoración real sea cientos de veces inferior al valor de sus acciones, o cuya deuda sea más grande que el PIB de su país (de nuevo me remito al caso de Islandia).

–       Prohibición a las agencias de calificación o rating de operar en España, esto es, publicar datos sobre agencias españolas. Los estudios sobre las cuentas de una empresa los harán auditories sujetos a las correspondientes responsabilidades y deberes legales, y no una agencia periodística como son las empresas de rating.

–       Anular cualquier beneficio fiscal que se aplique a cualquier confesión religiosa, mantenido hasta ahora por la mera costumbre o por respeto a tradiciones ancestrales y anacrónicas. Un estado aconfesional no puede regalar millones de euros a una religión, bien en forma de subvenciones directas, bien en forma de exenciones al pagar el IBI y otros impuestos. El que quiera religión, que la pague, igual que paga el que quiere ir al gimnasio o al cine. Que las iglesias se autofinancien y los edificios de interés histórico o cultural sen mantenidos y gestionados por el Estado o las Comunidades Autónomas. Los turistas van a seguir viniendo a ver nuestras catedrales.

–       Controlar férreamente los gastos de los Ayuntamientos. No puede ser que las empresas hinchen vilmente todo presupuesto que presentan a la Administración, a sabiendas de que aceptará. Y eso que ahora mismo muchas empresas se quejan porque tienen que bajar muchísimo los precios de sus ofertas para que los ayuntamientos les concedan los trabajos, pero esto es más bien una vuelta al sentido común y el fin del despilfarro que imperaba hasta hace muy poco. Un ejemplo visto en mi ciudad: se asfalta una calle de unos 200 metros, con aceras y baldosas nuevas. La obra dura muchos meses y su precio resultó cercano al millón de euros. Una máquina asfaltadora estuvo semanas, meses tal vez, aparcada en la obra, cuando una máquina de este tipo se alquila previendo los días en que se va a asfaltar y solamente por esos días. Es incomprensible tenerla parada semana tras semana, pagando el alquiler correspondiente. Toda empresa constructora evita tener máquinas paradas como si fuera la peste, pero por lo visto al ayuntamiento no le importaba. ¿Nadie se percató de eso? ¿Cuánto podemos ahorrar si alguien se para a examinar no solo el precio de las ofertas, sino que el dinero se gaste con la máxima eficiencia?

–       Reducir los contratos laborales a dos tipos: indefinido y temporal. No puede haber estabilidad económica en un país en el que hay treinta y pico tipos de contratos. Si una empresa necesita a un trabajador, lo necesita y punto: contrato indefinido. Si necesita a ese trabajador para una labor puntual, determinada, bien definida y que se prevé que vaya a terminar en algún momento (como construir un edificio o reforzar la tienda en la campaña de navidad), entonces se le contrata para esa labor: contrato temporal o por obra. Así de simple. La variedad de contratos actual sirve únicamente para que las empresas contraten en función de la bonificación que van a recibir, lo cual es aberrante: en lugar de pensar en la eficacia, en un buen profesional, en alguien con conocimientos y ganas de aprender, de desarrollarse, se buscan “personas con minusvalía del 33%” o “mujeres mayores de 35 años”. ¿Alguien se cree que, contratando con estos criterios, la productividad puede aumentarse trabajando más horas?

–       Reducir la jornada de trabajo a 35 o menos horas. Se redistribuye así la carga de trabajo y se favorece que se contrate a más gente, en lugar de hacer trabajar más a los que ya están contratados.

–       Prohibir completamente las horas extras, salvo por fuerza mayor. Se ha demostrado sistemáticamente que ni los empresarios ni los trabajadores saben sacar provecho de las horas extras. Solución: eliminarlas por completo. Si una empresa necesita que un trabajador se quede más horas cada día, una vez tras otra, entonces necesita contratar a alguien más. El Instituto Nacional de Estadística reveló hace poco que con las horas extras que los trabajadores hacen y las empresas no pagan, se ahorran casi 70.000 puestos de trabajo a jornada completa. Esta prohibición nos llevaría a controlar y respetar los horarios de entrada y salida de nuestro puesto de trabajo, acabando así con el infernal e inútil presentismo. Llegada la hora de salida, tonto el último y hasta mañana.

–       Invertir en investigación, en ciencia, en experimentación, en definitiva: invertir en cerebros. ¿Cuánto? No lo sé. Estamos en el puesto 18 de 27 miembros de la UE en I+D, y eso es poco. El Estado tiene que invertir en patentes, en inventos, en vacunas nuevas. Y digo el Estado, no un banco o una caja o un supermercado. Los beneficios que luego generen esas patentes (y sabemos que cada euro invertido en ciencia retorna, como poco, dos euros) tienen que redundar en beneficios públicos y no privados. Si hace falta traer cerebros extranjeros, se les seduce con buenos puestos y sueldos apropiados. Que España sea referente en el campo de la investigación, ¿por qué no? ¿Tal vez podríamos reinvertir esos millones que nos deben las religiones en concepto de IBI? El presupuesto en I+D+i total en España en 2011 fue de unos 8.600 millones de euros (recordemos que Bankia recibirá 7.000 millones este año), y representa el 1,37% del PIB. Cada año desde hace varios se invierte un 12-15% menos, cuando debería ser al revés. España tiene el objetivo de invertir un 2% pero necesitamos más, mucho más. EE.UU., Japón, Corea del Sur, Taiwán, países punteros en el campo, invierten alrededor de un 3% de su PIB.

Estoy abierto a todas las correcciones que se me hagan. Es más, si no recibo algún varapalo empezaré a creer que, o bien nadie me lee, o bien a mis lectores no les funcionan los teclados.


Una oferta de trabajo ilegal

Pululaba yo el otro día por los mares de Infojobs, cuando una oferta de trabajo llamó mi atención, vete a saber por qué motivo. Anunciaba un trabajo de teleoperador, que no me interesa lo más mínimo, pero la empresa que lo publicaba había salido en una conversación unos días antes y no se había hablado precisamente bien de ella. Por curiosidad, hice clic.

Era una oferta más de  tipo comercial, pero me llamó la atención esta parte:

 

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“Contrato de prueba de 30 días”. No existen contratos de prueba. Lo que hay, en los contratos laborales, es un período de prueba que puede ser más o menos largo (desde 15 días a meses). Durante este período la empresa puede echar al trabajador sin preaviso y sin indemnización, por no encajar bien en el puesto. O porque al jefe le sale de los cojones, también sirve.

“Superada la prueba contrato laboral”, es decir, te hacen un contrato ÚNICAMENTE DESPUÉS del primer mes.

¿Qué esperar de una empresa que ya en la oferta de trabajo te promete trabajar sin contrato, y probablemente sin sueldo, un mes? ¿Cómo es posible que una empresa, sea grande o pequeña, se atreva a publicar que tiene gente sin contrato, sin dar de alta, sin cotizar, en otras palabras, que está defraudando? Esto, señores, sólo es posible en España, donde saben que tendrán una cola de desgraciados listos para pasar por la humillación que haga falta con tal de tener un trabajo, y que ni la autoridad laboral, ni los trabajadores, ni los sindicatos les van a toser. Y, ojo, digo “desgraciados” porque estar sin trabajo es una desgracia que sufrimos muchos. “Hombre”, me dirá alguno, “puede que haya gente muy necesitada de dinero”. No me sirve. De este tipo de “trabajos” no lo van a sacar. No van a obtener ese dinero que tantísimo necesitan trabajando gratis.  

Y, como no podía ser de otra forma, un poco más abajo vemos esto:

Photobucket

Más de 700 almas han querido participar en esta tomadura de pelo. Un poco de amor propio y de dignidad, por favor. Hoy en día todo dios quiere darnos por el culo: no nos humillemos más nosotros mismos tomando parte en estos timos.

La oferta es ésta, la empresa es ANEXA, y me encantaría que intentasen rebatir lo que digo. Tal vez la oferta estaba mal redactada. Tal vez el que la escribió era un becario. Tal vez… qué sé yo.


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