¿Entierran la cabeza las avestruces?

Todo el mundo sabe que las avestruces, esos magníficos pájaros corredores africanos, entierran la cabeza en el suelo cuando se enfrentan a un peligro o se asustan. Si nos guiamos por los dibujos animados, los cómics y las viñetas que hemos visto a lo largo de nuestra vida, esto es indudablemente cierto.

Ahora hagamos el siguiente experimento. Asumiré que la mayor parte de los lectores viven en áreas urbanas, con calles, carreteras y coches que circulan por ellas. Id a la calle con mayor tránsito de tráfico rodado que haya en vuestra ciudad. Buscad un sitio en el que no haya pasos de peatones, a ser posible con cuatro o más carriles. A continuación, poneos una bolsa o una caja de cartón en la cabeza, de forma que no veáis un pimiento. Y, pertrechados de esta forma, cruzad la calle esquivando a los coches. Varias veces.

¿Creéis que el ser humano habría sobrevivido si se hubiera comportando de forma tan estúpida a lo largo de su historia? Yo no. Lo mismo puede aplicarse a un animal. Sustitúyase “yo” por “avestruz, “coches” por “leopardos y leones” y “bolsa en la cabeza” por “enterrar la cabeza en la arena”. Ningún animal hubiera sobrevivido a los depredadores si hubiera hecho esta tontería; si las avestruces hubieran empezado en algún momento a enterrar sus cabezas en el suelo a la vista de algún depredador, las avestruces simplemente no existirían sobre la Tierra a día de hoy.

avestruz

Esto no es un comportamiento humano normal.

Esta creencia se originó probablemente en épocas de Plinio el Viejo, gran escritor, activo naturalista y perpetrador de errores de bulto. En su enciclopédica Historia Natural, Plinio afirma que las avestruces son tan cortas de entendederas que, cuando se las amenaza, meten sus cabezas entre matojos o arbustos y creen, al no ver, que tampoco se las ve a ellas. Puesto que las avestruces picotean frecuentemente el suelo y suelen ramonear con la cabeza baja, observadores poco avispados pudieron haberle contado a Plinio esta historia y él haberla aceptado sin hacer preguntas. “Mmmh, desde esta distancia parece que aquél enorme pájaro está enterrando la cabeza… Podría tratarse de un efecto óptico debido al terreno irregular y a que realmente su cabeza es muy pequeña en comparación con su cuerpo, pero voy a decir que estos bichos son tontos y entierran la cabeza para defenderse. Sí, no es necesaria ninguna comprobación adicional”. Estoy seguro de que fue algo así.

Por cierto, las avestruces tienen dos métodos de defensa mucho más eficaces. Primeramente, pueden correr a 70 km/h, bastante más rápido que un caballo, durante bastante tiempo. Y segundo, pueden darle una paliza a un animal de tamaño respetable si se ven obligadas a luchar. Ambas opciones son mucho más deseables que enterrarse en la arena, ofreciéndose al primero que pase como un vulgar plato de pollo en un buffet libre.


6 responses to “¿Entierran la cabeza las avestruces?

  • Santiago

    Ya no maten a esas avestruces!!!

    Este artículo demuestra que es mucho más fácil creerse cualquier mierda que comprobar si algo es verdad. Lo que no me cuadra es dónde encaja eso en un comportamiento que nos convierte en especie dominante o en individuos mejor adaptados que otros ejemplares de nuestra propia especie. ¿Acaso los individuos más curiosos se acercarona comprobar que aquello que parecía roca fundida saliendo de una monta.a era efectivamente roca fundida? ¡Ah no! Qué la Tierra es hueca…

    • Maxi

      Probablemente el hecho de acercarse a cosas con forma de montaña y que expulsan roca fundida beneficia a los que no lo hacen, que no dejan de ser mayoría.

      Por cierto, hablando de volcanes… ¿no sabrás, por casualidad, cómo murió Plinio el Viejo, no?

  • Santiago

    Yo creo que esa sandalia no era suya. Seguro que se fue a un descampao y se la robaron unos tipos curiosos que se fueron luego a ver volcanes.

  • Santiago

    Efectivamente, no era suya. Acabo de mirar (bendito Google) y me equivoqué de historia. Caiga sobre mí la ira de Zeus y, ya de paso, de AsturFan77

    • Maxi

      Juas, fue casualidad que mencionases un volcán! Lo bueno fue que su absurda muerte permitió a su sobrino (Plinio el Joven, como era de esperar) relatar la erupción y el fallecimiento de su tío.

  • Santiago

    jaja! Qué va, lo malo es que mezclé lo de Empédocles porque aún me pillas poco menos que en ayunas. En todo caso seguro que su investigación se puede continuar. Habrá que probar magma con limón exprimido…

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