¡Confirman mediante ADN que el Bigfoot existe! Bueno, no, es mentira

Me siento frustrado. Llevo un buen rato siguiendo la pista a algo que cambiaría el mundo: la demostración, mediante análisis de ADN mitocondrial, de que el Bigfoot o Yeti norteamericano existe. No solo eso, sino que sería descendiente de un cruce entre humanos normales y algún primate desconocido, hace miles de años. Y ¿qué he encontrado?

Nada. Absolutamente nada. Si buscamos en Google veremos que encontramos una y otra vez la misma noticia, la misma nota de prensa publicada por unos y otros, además de infinitas especulaciones y rumores.

De verdad, me encantaría que todos los viejos cuentos sobre animales, bestias, críptidos, monstruos, llamémoslos cómo queramos… fuesen ciertos. Ojalá hubiese un monstruo del Lago Ness, o cocodrilos en las alcantarillas, o el Carcharodon megalodon siguiese vivo. Pero lo que importa son las pruebas y no lo que a mí me gusta, así que una y otra vez hay que desmentir este tipo de historias.

Resulta muy tentador creer en la existencia de hombres salvajes. Todas las culturas, de casi todas las épocas, creen o han creído en seres primitivos, hombres ferales que viven en los bosques y que representan lo opuesto a nuestra civilización. En EE.UU., el bigfoot o sasquatch tiene millones de fervientes creyentes. Y digo creyentes a propósito porque, a día de hoy, la fe es lo único que mantiene la existencia de este ser.

Pero estoy divagando. Resulta que una genetista de Texas, llamada Melba S. Ketchum, ha anu

nciado hace poco más de un mes que pronto presentará los resultados de un análisis genético sobre los restos biológicos del bigfoot. Los análisis le han llevado cinco años a ella y su grupo de colaboradores de la empresa DNADiagnosys, que casualmente pertenece a la señora Ketchum. No solo eso, sino que afirman algo increíble: que el sasquatch o bigfoot es el resultado de el cruce, hace 15.000 años, de hembras de Homo sapiens con algún gran primate desconocido macho.

Detengámonos un momento. ¿Os dais cuenta de lo que esto significa? Un descubrimiento de este calibre cambiaría parte de lo que sabemos sobre la evolución y la expansión de la especie humana. Demostraría que hubo un homínido, el que fuera, que pudo cruzarse con nuestra especie hace relativamente poco tiempo, y que los descendientes de esta unión siguen vivos. Sería algo inmenso. Estos seres, si existieran, ¿serían considerados humanos? ¿Cómo sobrevivieron? ¿Tan común era el cruce entre humanos y homínidos hace 15.000 años que se creó una población de híbridos lo bastante grande como para subsistir hasta hoy? Sería algo enorme. Quien pruebe y demuestra algo así se sentaría en el Olimpo de los hombres de ciencia.

Sasquatch lover

Y resulta que la señora Ketchum se dedica a mandar notitas por internet y a divulgarse en Facebook. Es decir, llevan cinco años estudiando cachos de bigfoot y la señora se dedica a sacar de vez en cuando alguna nota de prensa para poner cachondo al personal con lo importante que es su estudio. ¡Por Dios, tiene usted en sus manos el descubrimiento del siglo, del milenio! ¡Será millonaria, famosa, poderosa, de todo! Mándelo a alguna revista, sométalo a la atención de sus colegas científicos y envíelo a todas las universidades del país, pero ¡¡NO MANDE MENSAJITOS A PERIÓDICOS COMO EL HUFFINGTON POST!!

Ejem, perdón. Sigo.

Uno de los requisitos del avance científico, que es imprescindible, es que un científico o grupo de ellos puedan repetir un experimento que ha hecho previamente otro científico o grupo de ellos. De nada sirve que yo demuestre algo increíble en mi sótano, en oscuras condiciones que nadie puede replicar en su laboratorio. Eso es igual a nada. Cero. Otros científicos tienen que poder hacer lo mismo que yo hice, en su laboratorio, y comprobar si mis afirmaciones son ciertas, si se deben a un error o si, efectivamente he descubierto algo novedoso. Esto se llama reproducibilidad, y es fundamental. La ciencia no se esconde. Al contrario, solo funciona cuando está a la vista de todos. Por eso cuando alguien hace una afirmación increíble (ésta lo es) y no ha publicado nada, no ha presentado ningún resumen, no se sabe con quién trabaja, ni como, ni dónde… casi podemos ir afirmando que lo que dice ES FALSO.

Sabemos que esta gente está trabajando con una serie de restos biológicos supuestamente de bigfoot, por ejemplo:

–       Saliva, que un bigfoot dejó al chupar una cámara (¿?)

–       Cachos de piel y pelo

–       Un bigfoot steak (“chuleta de bigfoot”), un trozo de tejido y pelo bastante mísero, que supuestamente un cazador cogió de un bigfoot que había matado en California. ¡¿Por qué no se llevó todo el animal?!*

–       Orina

–       Otros restos miserables que pueden pertenecer a cualquier animal imaginable.

Nadie ha visto estos análisis. Se supone que la doctora se basa en el hecho de que, como parte del ADN analizado es humano, pues los antepasados del bicho debieron ser humanos. No lo sé, porque no lo explica. Ningún experto (ni no experto) ha recibido copias de los resultados o del método empleado. Cada vez que alguien hace algún tipo de afirmación importantísima, como esta, sin presentar trabajos y estudios concluyentes, es como si una gigantesca señal de FRAUDE A LA VISTA apareciese sobre el asunto. La Ketchum afirma que los resultados son sorprendentes y que el ADN, definitivamente, no es humano. Bueno, sí, es humano, pero “tiene cosas que los humanos no tienen” o “hay trozos de ADN desconocido”. ¿Qué explicación es esta? Si no es humano, será de otra cosa. ¿Qué es eso de “desconocido”? Si no es ADN humano, se parecerá a algún otro ADN, sea al de una planta, un tejón o un mono. Puede ser que las muestras analizadas estén contaminadas. Puede ser que vengan de una tribu de indios aislada y endogámica, lo que explicaría las peculiaridades. Pueden ser… tantas cosas…

Aún suponiendo que este estudio tenga algo de verdad, lo único que hace es sustituir un presunto enigma por otro. Si efectivamente el bigfoot es un descendiente de crices entre humanos y “otro homínido”, ¿cuál es es ese otro homínido? No hay pruebas de que hace 15.000 años hubiese otro tipo de homínido o primate que pudiera cruzarse con el Homo sapiens. Sustituimos un misterio por otro.

Lo curioso es que los fanáticos del bigfoot, los que defienden su existencia contra viento y marea, están hasta las narices de tanta espera y tan poca información. Y con razón. Lo único que he podido encontrar sobre este estudio son vagas referencias, rumores, y las notitas de prensa que de vez en cuendo saca la doctora Ketchum. Ella misma dijo que “los amantes del bigfoot han resultado más agresivos y exigentes que los propios científicos”. ¿Sabéis por qué? Porque los científicos de verdad saben que una historia increíble, sin pruebas de algún tipo, es exactamente igual a nada.

Medina Big Foot

*En Noviembre de 2012, se analizó esta supuesta muestra de bigfoot y resultó ser pelo de Oso negro (Ursus americanus) con trazas de ADN de Homo sapiens (la persona que manipuló la muestra). Podéis ver los resultados aquí, en Google docs.


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