Votos en blanco, nulos y abstenciones

Estaría bien que alguien nos enseñase, al cumplir los 18, cómo funciona la base del sistema electoral: el voto. Que se dejen de insistir en ese tostón de poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y que los chavales salgan sabiendo qué opciones tienen a la hora de votar y para qué va a servir su voto.

Tipos de voto:

Votar a un partido. Pues eso. Meta usted la papeleta de su partido favorito y le dará un voto más. Sencillo.

Voto en blanco. Es un sobre vacío, sin una papeleta dentro. Se sigue considerando un voto válido, aunque el votante no haya elegido ningún partido. No es cierto que los votos en blanco se sumen o se repartan entre los partidos mayoritarios. Lo que sí es cierto es que, al ser votos útiles, no cuentan como abstenciones y, además, hacen más difícil que los partidos minoritarios –con muy pocos votos- obtengan representantes en el Congreso. Para obtener algún representante, un partido debe obtener un 3% de votos en unas elecciones generales, o un 5% en las locales. Como los votos en blanco “engordan” estos porcentajes, un partido con pocos votos podría quedarse fuera por culpa del voto en blanco. Cuanto más aumente el voto en blanco, más le costará a un pequeño partido político obtener un concejal. Un partido con un gran porcentaje de votantes no se vería afectado. Ejemplo:

  • En unas elecciones generales con 500.000 votos, todos válidos, un partido pequeñajo necesitaría 15.000 votos -el 3%- para obtener escaños.

  • Si en esas mismas elecciones añadimos 100.000 votos más, todos ellos en blanco, ese partido necesitaría el 3% de 600.000 votos: 18.000. Pero los votos en blanco no han aportado nada a ningún partido; tan solo se lo han puesto más difícil a nuestro pequeño partido.

En un sentido más amplio, el voto en blanco implica aceptar el sistema electoral al participar en él, aunque no hayamos votado a ningún partido concreto. Un voto en blanco significa que, aunque los partidos no nos seduzcan, aceptamos el sistema y participamos en él.

Voto nulo. Un voto con marcas, dibujos, tachaduras, mensajes escritos, cosas extrañas metidas en el sobre, etc. No se contabilizan, no sirven para nada y van a la basura directamente.

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Votos nulos, simpáticos pero inútiles

Abstención. No votar. Es la opción de quienes, además de no sentirse identificados o representados por ningún partido, no aceptan el sistema electoral, político o democrático. Seguramente la gran mayoría de abstenciones se basen en la pereza o el pasotismo, pero abstenerse es también una opción válida de demostrar un desacuerdo con el sistema sin perjudicar o beneficiar a ningún partido.

De modo que, si queremos apoyar a “nuestro” partido, votémosle. Si queremos que el presidente de la mesa electoral se ría y después tire nuestro voto a la basura, escribamos algo ingenioso en la papeleta. Y, si queremos dejar constancia de nuestro descontento con el sistema político y electoral, no votemos. Una abstención masiva sería una llamada de atención a la cutre casta política de hoy en día. Pero no nos hagamos ilusiones, incluso una participación muy baja (hay quien dice que un 30%) serviría para validar unas elecciones. Por todo esto, a grandes rasgos, no conviene votar en blanco como medio de protesta.

No todos los que no votan lo hacen por pereza o por falta de esperanzas. Cuando alguien dice que no votará, siempre aparece una pregunta: “pero bueno, y si nadie votara, ¿qué?”. Exacto. ¿Y si nadie votase?

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