Teorías demenciales sobre planetas imaginarios: Hercólubus

Esta es buena. Si el imaginario Faetón podía tener la excusa de ser un intento de explicar sucesos siderales que en su época eran inexplicables, la historia de Hercólubus es realmente un demencial cuento de hadas.

¿Por dónde empezar? Imaginemos un campesino colombiano nacido en 1926. Imaginemos también que su nombre es Joaquín Amortegui. Según sus discípulos, este hombre recibió el Verdadero Conocimiento de manos de vete a saber quién, en los montes colombianos, tras lo cual se dedicó a elaborar una teoría gnóstica universal basándose en el Despertar de la Conciencia. Los maestros espirituales de Amortegui eran sabios gnósticos con nombres como Samael o Maitreya Buda. ¿Claro? ¿No? Bien, eso es lo que pretendían quienes elaboraron este tipo de charlatanería.

A Amortegui pronto empezaron a conocerle como Venerable Maestro Rabolú. Ahí es nada. En 1998, prácticamente ayer, publicó un libro: Hercólubus, el Planeta Rojo. Esto dice el propio Joaquín… perdón, el Maestro Rabolú en la introducción:

“Este libro lo escribí con mucho sacrificio, tendido en una cama, sin poderme parar ni poderme sentar; pero viendo la necesidad que hay de dar aviso a la Humanidad sobre el cataclismo que viene, hice un gran esfuerzo.

Este mensaje se lo dedico a la Humanidad, como último recurso, porque no hay nada más que hacer.”

Y, efectivamente, como un moderno Nostradamus andino, Rabolú-Amortegui advierte en su libro del enorme peligro que corre la humanidad de ser destruida por el gigante planeta Hercólubus. Hercólubus sería un enorme planeta “5 o 6 veces mayor que Júpiter” que habitualmente se encuentra a 500 Unidades Astronómicas (UA) de la Tierra. En algún momento alrededor del cambio de milenio (no podía ser de otra forma), el gigante planeta rojo llegará a estar a 4 UA de la Tierra, es decir, a una distancia cuatro veces superior de la que nos separa del sol. Rabolú dice que el campo gravitatorio de Hercólubus provocará enormes destrozos en la Tierra, tales como terremotos, inundaciones, giros en los polos, roturas de la corteza terrestre, etc. La humanidad será puesta a prueba y probablemente será aniquilada, tal y como ocurrió hace 13.000 años con la civilización de la Atlántida. Como puede verse, Rabolú trata de unir astrofísica, historia, milenarismo y civilizaciones perdidas en un amoroso abrazo pseudocientífico.

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Joaquín Amortegui – Maestro Rabolú.

Aún diré más: muchos de los seguidores de Rabolú creen que Hercólubus forma parte de un sistema solar compuesto por otros cinco planetas (Phema, Epsilón, Hegama, Tylon y Lylio) que giran en torno a la estrella Tylar. Por lo visto, es el sistema solar al completo el que se acerca a la Tierra. Y digo “por lo visto”, porque las enseñanzas de Rabolú y sus acólitos son un batiburrillo que resulta muy difícil de desenmarañar…

He aquí un curioso video en el que podemos ver al que fue maestro de Rabolú, Samael Aun Weor –el tema de elegir un nombre sonoro debe de ser importante-, hablando sobre el planeta Hercólubus.

Rabolú mezcla las churras con las merinas en repetidas ocasiones. Por una parte, advierte del tremendo peligro que supone el acercamiento de Hercólubus; por otra, en su libro nos avisa de que seremos juzgados por abusar de nuestro planeta, contaminarlo y, muy especialmente, realizar pruebas nucleares en los mares. Para el autor, estas pruebas atómicas estarían poco a poco torciendo el eje terrestre, contaminando el mar y abriendo grietas en el fondo marino. Aprovecha para introducir advertencias milenaristas sobre los castigos que nos aguardan por violentar así nuestro planeta. Y digo yo: si Hercólubus viene hacia nosotros y pasa por la Tierra cada 13.000 años, es de suponer que sigue las pautas marcadas por la mecánica celeste y la astrofísica; ¿por qué, entonces, va a influir en su acercamiento lo que nosotros hagamos o dejemos de hacer a nuestro planeta? ¿Quedamos en que Hercólubus es un planeta real o una especie de segunda venida de Jesucristo que juzgará a los pecadores?

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Hercólubus comparado con la Tierra y Júpiter.

Toda la teoría de Hercólubus se basa en afirmaciones vagas y en entremezclar multitud de conceptos de astronomía, astrología, religión e historia. Puesto que no es más que una fantasía bastante enrevesada, es difícil extraer de ella datos que puedan contrastarse. Aún así, podemos desmontar varias de las premisas en las que está basada.

Por ejemplo, el hecho de que exista un sistema estelar que gire en torno a una tal estrella Tylar. Como los nombres que emplea esta gente son todos inventados, luego siempre pueden decir que tal o cual estrella, meteorito o planeta recién descubierto corresponden al que sus escrituras llaman Cthulhu o Nyarlathotep. Más de una vez se ha descubierto algún cuerpo estelar y los seguidores de alguna de estas sectas lo han identificado con el que, según sus creencias, destruirá nuestro mundo. Yo no he podido encontrar ninguna estrella ni sistema con ese nombre, y ni los que creen en su existencia aportan indicación alguna de dónde demonios está.

Pero, ¿y si existiera? Bien, admitamos que la estrella Tylar se corresponde con la estrella más cercana a nosotros: Próxima Centauri. Próxima está a solo 4,22 años luz de nosotros, o sea que si nos movemos a la velocidad de la luz tardaríamos 4,22 años en llegar a ella. Hasta ahora, no se ha detectado ningún objeto orbitando cerca de esta estrella, por lo que podemos descartar que exista un planeta 5 o 6 veces mayor que Júpiter en sus cercanías. Y ¿qué pasaría si esta estrella tuviera que acercarse a la Tierra cada 13.000 años, como afirman Rabolú y sus secuaces? En ese caso, tendría que hacer todo el camino de ida en 6.500 años y el de vuelta en otro tanto. Todo el sistema debería moverse a una velocidad de más de 700.000 kilómetros por hora, unos 194 km por segundo. Parece muchísimo (y es una velocidad un poco demasiado grande para un sistema que se nos acerca), pero no nos engañemos: en el universo hay cosas muy rápidas. La Tierra gira alrededor del sol a unos 30 km/seg.; el sol y todo nuestro sistema solar se mueven a 220 km/seg. respecto al centro de la galaxia. Lo significativo es que, hasta ahora, nadie ha detectado este tipo de movimiento en Próxima Centauri, ni en ninguna de las estrellas cercanas. De hecho, Próxima se aleja de nosotros, y dentro de unos 9.000 años habrá dejado de ser la estrella más cercana a nosotros. Si examinamos otras estrellas más lejanas en busca del supuesto sistema de Tylar, mayor será la distancia que nos separa de ellas; mayor la velocidad a la que deberá viajar el sistema entero para cruzarse con la Tierra; y más increíble de aceptar todo el tinglado de Hercólubus. Además, si cada 13.000 años ocurre esto, es porque todo el sistema de Hercólubus gira en torno a algo. No estamos hablando de un cruce casual, que podría darse, sino de un sistema entero que orbita en torno a algo con regularidad y se cruza puntualmente en nuestro camino. ¿Cuál es el objeto en torno al que orbita la estrella Tylar con sus seis planetas cada 13.000 años? No se sabe. Nadie lo explica, ni siquiera se menciona que el sistema necesite algo en torno a lo que orbitar.

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Esta confusa imagen es todo lo que tenemos sobre la supuesta ubicación de Hercólubus. Unos planetas con órbitas erráticas y nombres raros, sin coordenados ni indicaciones de ningún tipo. Nada.

Por cierto, si alguien está pensando en planetas extrasolares como candidatos a ser Hercólubus, el más cercano a la Tierra es Épsilon Eridani B, a 10 años luz y medio. Es algo más grande que Júpiter y desde que se descubrió, en 2000, sigue orbitando con decisión a su estrella madre. Lo mismo puede decirse de los demás planetas descubiertos. Ninguno de ellos se nos aproxima. Y, aunque así fuese, lo que ya es infumable es que un cuerpo situado a cientos o miles de años luz de nosotros consiga llegar aquí a tiempo cada 13.000 años, por mucho que corra.

Sabemos que Hercólubus jamás ha sido visto, ni detectado, ni medido, ni siquiera intuido. Ni en 1.999, como se dijo en un principio, ni ninguna otra vez. Un planeta 5 veces más grande que Júpiter que se nos acerca sería perfectamente visible desde la Tierra con cualquier telescopio de aficionado, no digamos ya con los medios técnicos de hoy en día. No obstante, vamos a jugar a abogado del diablo y a suponer que Hercólubus, contra todo pronóstico, existe, y llega a situarse a 4 UA (600 millones de kilómetros) de la Tierra. ¿Qué ocurriría? Nada. Su atracción gravitatoria no sería suficiente para provocar los cataclismos: sería exactamente 2.656 menor a la atracción que ejerce el sol sobre la Tierra continuamente. En wikipedia está perfectamente explicado y se pueden seguir los pasos necesarios para llegar a dicho resultado. Por cierto, la masa de un planeta de ese tamaño que se acercase, aunque insuficiente para desatar el fin del mundo, provocaría variaciones en las órbitas de los planetas que serían perfectamente detectables y medibles. Hasta ahora no hemos visto nada de nada.

Es curioso cómo, al igual que los que creen en el planeta Nibiru y otras tonterías, los defensores de Hercólubus piensan que la comunidad científica está perfectamente al tanto de su existencia y se esfuerzan por encubrirla al público. ¿Por qué los científicos tienen esa imagen de sabios locos que emplean la ciencia para su propio provecho? ¿Qué interés puede tener el enorme número de científicos e investigadores a lo largo y ancho del mundo en que la Tierra se destruya? ¿Están todos locos?

La única verdad es que hasta ahora no hay ni la más remota pista de que exista ni el sistema solar, ni la estrella Tylar, ni Hercólubus, ni ninguna de las demenciales creaciones de Rabolú y sus sectarios.

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6 responses to “Teorías demenciales sobre planetas imaginarios: Hercólubus

  • Manuel

    El que se ríe de lo que desconoce si no es idiota poco le falta, Habría que estar ciego y sordo para no darse cuenta de los cambios que está sufriendo la tierra en la última década.

    Adelante Maxi eres el rey de la desinformación, mejor sería que miraras al cielo y vieras con ojos limpios lo que allí sucede, yo no voy a hablar como tantos de lo que desconocen y son como loros repitiendo lo que otros también han oído.
    Para cualquier afirmación hay siempre una negación, así que solo estaremos seguros de lo que uno mismo viven cie.

    Hace dos años que estoy observando el sol y la luna, y en los últimos 15 meses el sol a cambiado de lugar mejor dicho la tierra no está donde tendría que estar el sol sale y se pone mucho más al norte visto desde mu ubicación geográfica, la luna tiene una órbita errante y en ocasiones se ve de una forma y en un lugar en el cielo que no corresponde con su tiempo ni su fase.

    Cuando compruebo con la brújula el polo norte está muy desplazado hacia la derecha de lo que estaba hace 15 meses, si yo a simple vista y sin ser un experto he podido darme cuenta imagínate los astrónomos con todos sus medios, que será lo que nos están ocultando.
    Y las estaciones del año donde queda la diferencia entre ellas, no ves que se están confundiendo, no ves la proliferación de terremotos, volcanes, inundaciones sequias y demás desastres naturales acaso crees que todo eso es normal y lo achacas al tan traído y llevado calentamiento global, eso y lo que está ocurriendo solo puede obedecer a un motivo bien sencillo, al interior del sistema solar a entrado un cuerpo celeste que se está acercando a la tierra y todo se ira precipitando y en aumento a medida que se acerque, cuando lo puedas ver con tus propios ojos ya será demasiado tarde incluso para rezar si es que eso te consuela.
    Un abrazo.
    Maleo

    • Maxi

      Estimado Manuel;

      En caso de estar usted convencido de sus afirmaciones, y si puede demostrarlas con datos fidedignos relativos a sus “observaciones”, le recomiendo dirigirse al observatorio astronómico más cercano. En caso de no haberlo, diríjase Ud. a la universidad local y pida hablar con algún experto (tal vez en física, astronomía, etc). Ellos podrán orientarle acerca del modo más conveniente de demostrar fehaciente y empíricamente esos descubrimientos suyos. De ser cierto todo cuanto dice, se convertirá Ud. en una figura respetada dentro del mundo científico y sin duda podrá extender la información que Ud. posee de una forma mucho más eficaz que comentando en mi blog. Tal vez llegaría incluso a conmover las bases de lo que creemos saber sobre el cosmos.

      Por supuesto, el problema de afirmaciones como las suyas es que nadie consigue nunca demostrarlas. No sé por qué. Le animo a intentarlo.

      Un saludo,

      Maxi.

  • artur

    Maxi: usted es el que tiene que ir a un observatorio cercano. Por favor corra de inmediato. Ojo, Maxi, uno tiene que tener responsabilidad con la palabra, con lo que dice… No te creas tan sabio…

  • César

    Leí todo y tengo una frase para usted y con mucho respeto se la digo: ”No hay peor ciego que el que no quiere ver”, por favor dedíquese a estudiar ahora mismo las fases y movimientos de la luna. No son nada normales!, y no me sorprende que tanto sus colegas científicos así como también los medios masivos de comunicación no se pronuncien al respeto. Por otro lado cabe mencionar que es demasiado extraño que dichas variaciones lunares coincidan con los mensajes y dibujos de la luna que dejaron los antiguos Sumerios refiriéndose al planeta al que ellos llamaron ”Nibiru” que se traduce como ”El que pasa”. Por favor sr.Maxi antes de publicar un artículo de esa índole, estudie la historia. Y deje de repetir lo que repiten como loros esos señores a quienes usted admira llamados científicos; ”esta a tantos años luz de la tierra”, ”no afectaría debido a tal, o cual cosa”. Usted a visto eso en un telescopio, etc?, usted ha tomado las medidas de Proxima Centauri? y de los otros planetas que menciona en su artículo?. Pues no lo creo. Solo repite lo que ha leído, no ha hecho una investigación ni propia ni profunda, no ha observado el cielo con detenimiento. Por último ni usted ni sus científicos pueden probar lo que dicen y tengo argumentos demoledores para demostrarlo, sin embargo es suficiente para mí que observe la Luna hoy en día. En cuanto a su artículo solo me queda decir que realmente Sr. Maxi la ignorancia es atrevida.

    • Maxi

      Estimado César;

      Le digo lo que a todos: si tiene “pruebas demoledoras”, publíquelas, envíelas a varias revistas científicas, haga algo útil con ellas. Comentar en blogs de desconocidos no le ayudará.

  • mayulis

    Que Tan seguros entan De que el Hercólubus Biene asia la tierra.
    Y Sie es verdad nosotros mismos estamos danando el planeta: tirando basura en los rios,playas,Lagos ect…
    En tonces no contaminemos el planeta porfa no seamos los destrutores De la vida humana y empesemo a cuidar el planeta.

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