“No queda sino batirnos”

– No queda sino batirnos -añadió el poeta al cabo de unos instantes.

Había hablado pensativo, para sí mismo, ya con un ojo nadando en el vino y el otro ahogado. Aún con la mano en su brazo, inclinado sobre la mesa, Alatriste sonrió con efectuosa tristeza.

– ¿Batirnos contra quién, don Francisco?

Tenía el gesto ausente, cual si de antemano no esperase respuesta. El otro alzó un dedo en el aire. Sus anteojos le habían resbalado de la nariz y colgaban al extremo del cordón, dos dedos encima de la jarra.

– Contra la estupidez, la maldad, la superstición, la envidia y la ignorancia -dijo lentamente, y al hacerlo parecía mirar su reflejo en la superficie del vino-. Que es como decir contra España, y contra todo.

 

 

Arturo Pérez-Reverte, El Capitán Alatriste.
Alguien me dijo un día que algo que yo había escrito era “muy de Pérez-Reverte”. Me halagó más que haber recibido el premio Planeta, aunque resultó bastante menos lucrativo.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: