¿Nespresso y cáncer? Más bien no

[24/02/2011] Ayer recibo este correo, que reproduzco literalmente:

ATENCION MUY IMPORTANTE.
En los ultimos tiempos se está poniendo de moda las cafeteras que utilizan el café que se sirve en estuchados de aluminio al vacío, y que ha popularizado una marca de café por el tirón mediático de dos actores conocidos americanos.
El sistema para que salga el café exprés en ellas es someter a ese estuche de aluminio una altísima presión ( de hasta 50 bares) lo que produce que el café SALGA CON RESIDUOS DE ALUMINIO ALTAMENTE CONTAMINANTE, y que se esté cuestionando por las autoridades sanitarias su prohibición, al ser altamente cancerígeno.
Los costes que las empresas de máquinas de café han efectuado para la implantación de “esta moda” hace que se esté retrasando y puede que incluso silenciando su prohibición.
En Alemania se ha paralizado su comercialización porque además el reciclaje de las cápsulas plantea serios problemas (el propio anuncio hace mención a ello)
Pásalo

Instantáneamente se activa mi sentido arácnido. Todo en este mail presenta un tufillo a hoax que tira para atrás: la redacción, la falta de datos creíbles o verificables, la difusión por correo electrónico.

Yo tengo una de estas cafeteras en casa. El café viene en unas cápsulas de aluminio con forma de pequeño cuenco selladas con una capa de papel del mismo material. La cápsula, que es hermética, protege el café de la humedad, la luz y los olores durante muchos meses. Cada una de ellas sirve para una dosis, o sea, una taza de café. Se introduce en un hueco que tiene la cafetera y se cierra una palanca; el cacharro agujerea la tapa de papel de aluminio de la cápsula e inyecta agua a presión en su interior. Y, como en cualquier otra cafetera, se produce una infusión de los aromas y sabores del café en el agua y obtenemos ese negro y delicioso café…

El aluminio es un elemento presente en la naturaleza (de hecho es el metal más abundante en nuestro planeta y representa alrededor de un 8% del peso de la corteza terrestre) y por lo tanto está presente en nuestro medio ambiente de forma natural. Esto incluye el agua que bebemos, los alimentos, etc. También hay aluminio en infinidad de cosas que utilizamos en nuestra vida diaria, y habitualmente se considera que es una sustancia inocua para un humano que haga un uso normal de él. El aluminio, como toda sustancia, tiene efectos tóxicos si se acumula en nuestro organismo en altas dosis. ¿Cuándo puede ocurrir esto? Especialmente cuando la persona se expone a dosis altas en su trabajo (corte o manufacturas de aluminio, minas, reciclaje) sin estar convenientemente protegido, o cuando por cualquier motivo pasa bastante tiempo en ambientes con mucha presencia de dicho elemento, especialmente en forma de polvo o humo, ya que es más fácil que entre en el organismo. También en algunos tratamientos médicos los pacientes reciben dosis elevadas. Nuestro cuerpo contiene de forma natural entre 35 y 50 mg. de aluminio, y cada día ingerimos entre 3 y 10 mg. No se ha encontrado hasta ahora una relación entre el consumo/ingesta de aluminio y el desarrollo de algún tipo de cáncer.

Photobucket

Una de las cápsulas, abierta

El funcionamiento de las cafeteras de George Clooney tampoco es como lo pintan en el mail: no “someten” la cápsula a “altísima presión”, sino que la pinchan como he dicho. Se habla de “50 bares” de presión (la presión de 50 atmósferas, algo más de 50 kilogramos por centímetro cuadrado), cuando estas cafeteras no sobrepasan los 19 bares.

Por otra parte, el interior de las cápsulas viene recubierto de una fina película plástica (inocua) que limita el contacto entre el café y el aluminio de la cápsula. Los de Nespresso quisieron curarse en salud, por lo visto.

Y sobre lo de que en Alemania se ha prohibido su venta… en la propia página web consultarse las tiendas donde se venden sus cosas, incluida Alemania. No he encontrado nada de que en este país, o en otro, hayan dejado de venderlo. Y además añaden que el reciclaje de las cápsulas “plantea serios problemas”, ¡cuando el aluminio precisamente puede reciclarse prácticamente al cien por cien, con un coste de entre el 5 y 10 % del que supone fabricarlo desde cero, cuantas veces se quiera!

En resumidas cuentas, un disparate. Esto me recuerda a los mensajes de miedo que suelen acompañar a casi todas las tecnologías novedosas o que el consumidor no entiende, como cuando se decía que los microondas causaban cáncer o emitían radioactividad. Este correo en concreto tiene varios elementos muy característicos de rumores y habladurías que comento brevemente:

– Se habla de una compañía importante, conocida: no es Cafés Manolín sino Nespresso, de Nestlé, cada vez más conocida por el gran público gracias, en gran parte, a su publicidad basada en los ingeniosos anuncios con Clooney y Malkovich.

– No es un país cualquiera el que prohíbe la venta de estos cafés. Se trata de Alemania, referente (real o no) en materias de ingeniería y economía. Es una especie de “argumento de autoridad”, ya que si una nación potente como Alemania es la que toma esta decisión, la supuesta toxicidad de las cápsulas queda más reforzada que si se prohibiesen en Haití o Costa de Marfil. O Andorra.

– Se dice que los intereses económicos de las empresas son los que mantienen el producto a la venta. Muy típico. La salud mundial, comprometida por la terrible conspiración del poder empresarial unido a la corrupción de los gobiernos. Un gran argumento para los fanáticos de las conspiraciones y para un libro de Dan Brown.

– Por último, se ofrecen datos imprecisos que necesitan cierta comprobación para saber si son verdad o no, o al menos para decidir si son al menos razonables, y además resultan difíciles de manejar para el consumidor medio. Por ejemplo, los 50 bares que supuestamente emplea la máquina. Si a mí me dicen que esa máquina pesa 50 toneladas o mide 50 metros, sin duda me parecerá increíble. Pero un bar no es un metro o un kilo, sino una unidad de medida mucho más abstracta a no ser que seas físico… Así, el dato de la presión queda en la mente como algo que podría ser verdad y sirve para explicar que el aluminio de la cápsula contamine el café. También se introduce una sustancia cuyas propiedades son muy desconocidas, a pesar de su omnipresencia: el aluminio. Como el ciudadano de a pie no sabe nada sobre dicho metal, el bulo resulta más fácil de tragar que si nos aseguran que lo que provoca cáncer es la leche o la madera*.

Miles de cadenas de este tipo circulan por internet. No podemos dejar que nos ofusque la palabrería o la falta de datos creíbles. Suponed, siempre, que cualquier información de este tipo que os llegue por correo electrónico es falsa.

*Aunque he escrito “madera” por ser un material muy común y conocido, deberíais saber que en Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo lleva años considerando el polvo de maderas duras (roble, castaño, olmo…) como una sustancia cancerígena, por la peligrosidad que supone inhalarlo. ¿Quién iba a suponer esto hace unas décadas, o quién diría que la madera puede provocar cáncer a largo plazo?

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