Ingenio asesino: la bomba zar

Pasados un par de minutos de las 11:30 del 30 de octubre de 1961 se produjo sobre la isla soviética de Nueva Zembla la mayor explosión jamás creada por el hombre. Tras un destello cegador, una bola de fuego de ocho mil metros de diámetro comenzó a formar una nube en forma de hongo de 65 kilómetros de altura. El estallido pudo ser sentido a más de 1000 kilómetros de distancia; en Suecia, a más de 600 km, estallaron ventanas y cristales; la onda sísmica de choque pudo ser medida incluso después de haber dado tres veces la vuelta al planeta. Una persona situada a 100 kilómetros de la devastación habría sufrido quemaduras de tercer grado cuando llegase el choque térmico.

La explosión. El centro de la misma se encuentra a 4000 metros sobre el suelo.

 

El hongo.
El dispositivo responsable de este ensayo del fin del mundo era la Bomba Zar, un artefacto ruso de 8 metros y 27 toneladas de peso creado por un equipo de científicos entre los que se encontraba el brillante Andrei Sakharov (quien posteriormente emprendería una campaña en contra del armamento nuclear, se convertiría en un disidente en la U.R.S.S. y recibiría el premio Nobel de la paz en 1975). La Bomba Zar era una bomba de hidrógeno, un artefacto que emplea una primera carga de fisión nuclear para hacer que una segunda carga de fusión alcance su masa crítica y comience así una reacción en cadena. En este caso se emplearon tres cargas o fases para lograr una potencia de aproximadamente 100 megatones, el equivalente a la explosión de cien millones de toneladas de TNT. No obstante se acabó reduciendo la potencia a la mitad, debido a la enorme cantidad de residuos radioactivos (fallout) que resultarían de una detonación de 100 Mt y a la imposibilidad de poner físicamente a salvo a la tripulación del bombardero encargado de lanzar la bomba. Dicho bombardero era un Tupolev Tu-95V modificado, que dejó caer la bomba desde 10500 metros de altura antes de ponerse a salvo; la bomba iba equipada con un paracaídas que daría tiempo a la tripulación a alejarse 45 kilómetros del lugar de la explosión, que se produciría a 4 km. de altura.
La Bomba Zar fue un exitoso intento de equipar a un único bombardero con una capacidad de destrucción enorme, en una época en que ni la precisión de las bombas ni la localización de los objetivos militares enemigos habían alcanzado la precisión actual. A medida que la tecnología permitía una mayor precisión en la selección de los objetivos, las bombas apocalípticas como la Zar se volvieron obsoletas. Proyectos como este dieron nuevo impulso a las investigaciones en física, astronomía, ingeniería… Hoy en día la Bomba Zar es un recordatorio aterrador de las capacidades destructivas del hombre actual.
Punto del impacto, hoy, aquí.
Vídeo sobre el lanzamiento y la explosión, aquí.

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