Gráficos que resultan poco gráficos

Voy a comentar alguna cosa muy básica sobre ese eterno aliado de periodistas y maquetadores que son los gráficos de barras. Básicamente, en un gráfico de barras se representan visualmente datos numéricos para hacer más fácil su comparación. Hay muchas cosas que pueden representarse razonablemente bien en un gráfico de barras, resultar comprensibles y facilitar la comparación entre diferentes datos. Incluso alguien que no sabe ni lo que es un gráfico puede echar a un vistazo a uno de estos bien hecho y comprender lo que en él se representa.

Pero, cuidado, no todo puede representarse en uno de estos gráficos. Incluso con una misma información, pueden elaborarse gráficos tan dispares entre sí que no aporten información visual en absoluto o, peor aún, que lleven a conclusiones totalmente erróneas. Cuando se pretende presentar al gran público de forma visual ciertas informaciones, debe tenerse especial cuidado en no cometer ciertos errores.

He preparado un sencillo gráfico en el que comparo la altura de las cinco montañas más altas del planeta. Es un dato bien simple: la altura de la montaña medida desde su base hasta el pico más alto. Cuanto mayor sea la altura de la montaña, mayor debería ser también la altura de la barra que lo representa:

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La altura del monte Everest destaca poderosamente sobre la siguiente, la del K2. Pero analicemos el gráfico. En la escala vertical, donde está representados los metros de altura, encontramos que comienza a contar en 8.400 metros. Llevado a la vida real, esto equivale a colocar juntas estas cinco montañas y comparar únicamente sus cumbres, mirando desde los 8.400 metros para arriba. El Everest supera la altura del K2 en poco más del 1% (concretamente un 1,027 %), y sin embargo en el gráfico tiene el doble de altura. ¿Significa eso, como a primera vista parece, que el Everest es el doble de alto que el K2? Desde luego que no. Este tipo de gráfico, con la escala truncada, no están necesariamente mal hechos; pero pueden confundir fácilmente a las personas no acostumbradas a tratar con gráficos y números o que, simplemente, no se fijen en la escala. Distorsionan la comparación entre los datos que presentamos, cuando el objetivo de todo gráfico es precisamente el opuesto, facilitar la comprensión y comparación de datos a primera vista.

En este otro gráfico, sin embargo, se ha corregido la escala. Vemos que el punto de partida es cero, equivalente en este caso al nivel del mar, la base de la montaña.

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Se trata de los mismos datos, los mismos números, pero las barras son ahora mucho más uniformes. El Everest destaca aún con bastante claridad, pero los otros tres montes se distinguen poco entre sí. Este gráfico es equivalente a contemplar las cinco montañas juntas desde cierta distancia, apreciando la diferencia absoluta entre sus respectivas alturas. Es más realista, aunque sin duda es mucho más difícil apreciar las diferencias entre los distintos datos (porque en la vida real los datos no suelen ser tan espectacularmente cambiantes o diferentes como pueden hacernos creer las noticias). En este caso, los cinco datos que manejamos son bastante similares entre sí, por lo que el gráfico resulta uniforme. Pero si añadimos la altura de, digamos, el Monte Olimpo de Marte (un coloso volcánico de 27 kilómetros de altura), la cosa cambia:

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Incluso con una escala que empieza en cero, el Olimpo domina completamente a todas las demás montañas, como ocurriría si lográsemos ponerlo junto a ellas. En este caso sería absurdo emplear una escala truncada como en el primer ejemplo, ya que los datos comparados son lo bastante diferentes como para quedar bien diferenciados a primera vista.

¿A qué viene hablar de montañas y gráficos? He escogido este ejemplo porque es muy claro y sencillo de entender. Pero imaginemos los gráficos que cada día nos ofrecen periódicos y televisiones sobre temas económicos o sociales: el aumento de la tasa de paro, la disminución de la capacidad adquisitiva, el número de extranjeros o de casos de violencia contra mujeres. Son, sin duda, datos mucho más difíciles de asimilar, de representar gráficamente. Si se usa el tipo de gráfico equivocado, o simplemente se ignoran cosas tan básicas como la que acabo de explicar, se dará una información completamente errada. Esto, que podría llegar a disculparse cuando ocurre por ignorancia o metedura de pata, es inexcusable cuando quien elabora el gráfico busca reforzar una idea o tendencia que no corresponde con la realidad. En internet hay docenas de ejemplos de estos errores. Malaprensa es una visita obligada para cualquiera interesado en estas cosas.

Pero analicemos más posibilidades de (mal) uso de los gráficos. Seguiré con los de barras. El ejemplo que sigue representa la altura de las montañas de forma horizontal:

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¿Tiene sentido representar una magnitud vertical –la altura de un monte- de forma horizontal? Siempre se recomienda usar un tipo de gráfico que sea fácil de identificar con lo que se represente. Las montañas crecen hacia arriba, no a lo largo; por tanto, no conviene representarlas de este modo anti-intuitivo, que puede ser muy útil para representar, por ejemplo, medidas de longitud. El mismo gráfico, exacto, sería muy práctico para comparar las dimensiones de los cinco ríos más largos el mundo. Los ríos, que se extienden a lo largo, son mucho más fáciles de identificar con esas líneas azules (la elección del color fue aleatoria, pero aquí resulta muy apropiada):

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He aquí una última comparación entre nuestras cinco montañas, un gráfico circular de porciones:

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Esto es, sencillamente, un horror. Hay que huir de las representaciones que dependan de áreas, ya que resulta muy complicado compararlas mentalmente. ¿Qué vemos en ese último gráfico? Es un mero conjunto de triángulos de colores, donde resulta imposible diferenciar el área que ocupa cada montaña puesto que las cifras no se diferencian lo suficiente. Además, estamos representando una altura –algo que se percibe perfectamente en una barra vertical- utilizando para ello un área. En fin, algo descabellado. Es frecuente ver en los periódicos gráficos de este tipo (por ejemplo, con varias monedas de euro representando el PIB de países, mayor cuando más grande el PIB), que suelen estar cutremente equivocados y dar impresiones muy alejadas de la realidad. Pero de esos hablaré otro día.

IMAGEN DE BONUS

¿Qué es eso que sostiene Soraya Sáez en febrero de 2009? Démosle al zoom…

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Pero… ¿en qué número empieza esa escala?

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Un millón setecientos mil. ¿Comprendéis ahora a qué venía lo de las alturas de las montañitas?

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