El Monstruo de Espagueti Volador

Corría 2005 cuando los miembros del Consejo de Educación de Kansas (que decide, en último término, qué estudiarán los chavales de dicho estado) tuvieron la idea de complementar los estudios que se impartían sobre la teoría de la evolución. ¿Cómo querían hacerlo? Pues enseñando tanto teoría de la evolución como diseño inteligente, una decisión que tomaron en una votación en noviembre de ese mismo año. Los chavales aprenderían tanto evolución (uno de los pilares de la biología, paleontología, genética, en fin… de la ciencia moderna) como una explicación “complementaria”: la del diseño inteligente.

Conviene pararse un momento y explicar qué es eso. Las teorías del diseño inteligente afirman que la diversidad y complejidad biológica existente en nuestro mundo no puede explicarse únicamente en términos de evolución y selección natural, por lo que acuden a un ente o inteligencia superior que “guiaría” de alguna forma el proceso evolutivo. ¿No suena esta idea sospechosamente parecida a hablar de Dios, de Génesis, de creacionismo? No es una casualidad. Las teorías de diseño inteligente pretenden tener una base científica y evitan cuidadosamente emplear la palabra “Dios” o “deidad”, ya que las leyes de EE.UU. prohíben enseñar religión o creacionismo en las escuelas. El diseño inteligente es, en último término, un conjunto de creencias sin base científica o empírica. Apenas existe diferencia entre hablar de un “Diseñador Inteligente” que guía nuestra evolución y un Dios, o Mitra, o Alá, que haya creado el mundo en siete días. O en un mes.

La decisión de Consejo tuvo, por supuesto, sus detractores. Uno de ellos era físico en la universidad de Oregón, se llamaba Bobby Henderson y decidió escribir una carta al Consejo de Kansas. En dicha carta, que según él escribió únicamente “para divertirse”, afirmaba creer en una entidad creadora y omnipotente a la que llamo Monstruo del Espagueti Volador. Henderson describía algunas de las características de “su” dios y las creencias de sus muchos seguidores. Afirmaba, cínicamente, que si el diseño inteligente podía ser enseñado en las escuelas al mismo nivel que la actual teoría de la evolución, también debería poder enseñarse la religión del Monstruo del Espagueti. ¿Por qué no? Incluso amenazó con emprender acciones legales si no se enseñaba su religión, y dejaba bien claro que cualquier profesor debería dar clases sobre el tema vestido de pirata. ¿Por qué? ¡Pues porque no hacerlo provocaría el desagrado del todopoderoso y tentaculado Monstruo de Espagueti, y eso debería bastar! Henderson llamó a su religión Pastafarismo: pasta + rastafarismo…

Henderson también reduce al absurdo la creencia de que la correlación entre dos sucesos implica causalidad: afirma que la cantidad de huracanes y terremotos, así como el calentamiento global, se deben a la reducción del número de piratas en el mundo. Incluyó hasta un gráfico en el que se veía cómo, a medida que había menos piratas, la temperatura global del planeta subía. Henderson se burlaba así de la afirmación de algunos grupos religiosos de que a medida que se perdían valores que enseña la religión, había más guerras, muertes y violencia en el mundo. Ambos argumentos, uno satírico y el otro real, son ejemplos de la falacia lógica que implica creer que, cuando dos sucesos aparecen unidos o a la vez, uno es la causa del otro. Por cierto, los pastafaristas celebran el Día Internacional de Hablar Como los Piratas el día 19 de septiembre.

La carta que dio origen a esta demente religión paródica, completa, puede leerse aquí.

 

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“En el principio era la palabra, y la palabra era ARRRR!”

 

La carta de Henderson apareció en varios medios de comunicación, y comenzó a filtrarse en foros y blogs. En poco tiempo alcanzó una gran popularidad, y el Monstruo de Espagueti Volador se convirtió en un símbolo de la lucha contra la credulidad, el fundamentalismo y, por supuesto, la enseñanza de religión y creacionismo en las escuelas. Posteriormente los “fieles” del Monstruo fueron añadiendo detalles a su “religión”. El propio Henderson acabó escribiendo un libro en 2006, el Evangelio del Espagueti Volador, donde detalla los días sagrados, las costumbres y los mandamientos del Pastafarismo –a los que no llaman “mandamientos”, sino Los Realmente Preferiría Que No-.

 

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Los cristianos y católicos pueden comulgar “comiéndose” una parte de su mesías

 

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…Los pastafaristas, también.

 

Además de las chorradas y detalles que se han ido creando sobre el Monstruo de Espagueti y su religión, todo este invento plantea algunas preguntas sobre qué es o qué no es una religión. ¿Es la fe la que define una religión como tal? ¿Basta con una serie de rituales y creencias compartidas por un número suficiente de personas? En este caso, el Pastafarismo o la religión Jedi serían tan válidas como cualquiera de las religiones tradicionalmente mayoritarias.

A todo esto, menos de un año después de ser aprobada, se anuló la enseñanza de diseño inteligente en las escuelas de Kansas. Irónicamente, el Pastafarismo sigue vivo aunque la idea que lo originó haya fracasado.

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