¿Ateo o agnóstico?

A ver. Soy consciente de que entro en terreno pantanoso. Muchas personas tienen profundas convicciones personales que no se moverán ni con una carga de demolición, y es fácil atraerse sus iras cuando se habla de ciertas cosas. Las personas deberían ser respetadas, al menos en la mayor parte de los casos. Pero sus convicciones, no. Las creencias pueden rebatirse, atacarse, machacarse y luego hacer pedacitos los restos. Para muestra, los encarnizados debates entre científicos y dogmáticos por cosas como la evolución o la creación del universo: no andan zurrándose por las calles, pero ambos tratan de masacrarse mutuamente a base de evidencias, pruebas y dialéctica. Con simpáticos resultados para los dogmáticos y religiosos, debo añadir.

No obstante, lo que sigue es tan sólo una breve definición y poco más, así que espero no incurrir en la ira sobrenatural de algún dios enfurecido.

Alguien preguntaba el otro día si había alguna diferencia entre un ateo y un agnóstico. Sí, la hay. Deberíamos aclarar que las creencias personales de cada cual son algo demasiado complejo como para reducirlo a una simple definición o etiqueta. A los humanos nos gusta clasificarlo todo. Daré una descripción un tanto general.

Un ateo (del griego a-, sin y theós, dios) es aquella persona que no cree en la existencia de uno o varios dioses. Un ateo puede no creer en dios, aunque no niegue ni afirme su existencia, una postura conocida como ateísmo débil; o puede negar, categóricamente, que existe dios, siguiendo el llamado ateísmo fuerte. Desde luego, no es lo mismo no creer en una cosa que no creer que dicha cosa exista. El ateísmo débil tiene un fuerte componente escéptico, ya que no necesariamente niega la existencia de lo divino pero sí la creencia personal en ello. El ateísmo fuerte, por el contrario, niega categóricamente que exista un dios (o ninguno, o alguno en particular…). No confundamos el adjetivo de fuerte o débil con la robustez de sus convicciones o con la razón que tengan los que mantengan estas convicciones. Es tan solo una forma de expresar hasta donde llega su negación de dios. El pensamiento ateo tiene una larga y antigua historia, y hubo ateos en casi todas las religiones y civilizaciones de la historia. Nietzsche fue un ateo famoso (“Dios ha muerto”), igual que Lord Byron, Asimov, Schopenhauer o Demócrito.

Luego están los agnósticos. La palabra agnóstico fue acuñada por el zoólogo Thomas H. Huxley en 1869 como opuesto al gnosticismo (un antiguo movimiento religioso que surgió del cristianismo). Según Huxley, el agnosticismo sería un método de contemplar el mundo sin basarse en creencias o en ideas no demostradas o directamente indemostrables. Para el agnóstico, la religión y la existencia de un dios (así como las ciencias ocultas, los fenómenos paranormales, el más allá) son hechos indemostrados y probablemente indemostrables. Para un agnóstico, un ateo se distingue de un creyente en que el creyente “cree”, pero el ateo “no cree”. Para el agnóstico, “creer” no es suficiente para admitir que algo sea o no sea verdadero. El agnóstico prefiere hablar de “saber que” en lugar de decir que “cree en”. No entraré en las variedades y divisiones que se han hecho del pensamiento agnóstico: podemos simplificar distinguiendo entre agnosticismo fuerte y débil. Alguien que profese un agnosticismo fuerte no sólo niega que haya pruebas relevantes que demuestren la existencia de dioses, sino que dichas pruebas son inalcanzables, siendo imposible que los humanos lleguemos a conocer o demostrar su existencia (por carecer de instrumentos, de capacidades, por lo que sea). El agnosticismo débil, por su parte, admite que no existen pruebas a favor o en contra de la existencia de dioses, pero que podría llegar a haberlas y estarían, hipotéticamente, al alcance de los humanos. Una variante del agnosticismo llamada apateísmo sostiene que no solo la existencia de divinidades está fuera del alcance humano, sino que la propia existencia de dichos seres no tiene relevancia alguna para nosotros. Por tanto, toda discusión o investigación sobre la existencia de dios carecería de importancia. Algunos agnósticos conocidos fueron Edison, Bertrand Russell, Einstein, Carl Sagan, Borges, Vargas Llosa…

En resumen, el ateísmo se basa en la creencia u opinión, en “no creer” en un dios o en su existencia; el agnosticismo se basa en el saber o conocer, en la ausencia de conocimientos o pruebas válidas sobre dios y en si éstas se pueden llegar a obtener. No afirmo que uno sea mejor o peor, más válido o menos que el otro. Puede imaginarse que la frontera entre ambos es difusa y que hay muchos ateos con componentes agnósticos y viceversa. Las palabras son demasiado restrictivas para hablar de algo como las creencias personales, y más cuando nos referimos a cuestiones como dios, la otra vida, lo sobrenatural.

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One response to “¿Ateo o agnóstico?

  • Charly

    Impresionante este Articulo, fue muy bueno

    Sin duda hay una frontera muy delgada en cuanto a que tipo de Agnosticismo crees ya que como vimos hay algunos y con diferentes componentes, personalmente despues de leer tu artículo me defino como Agnostico Apateista

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