40 años de la explosión de ENSIDESA

[7/02/2011]

Ayer día 6 de febrero se cumplieron 40 años de un suceso que muchos avilesinos tienen aún grabado en la memoria: la explosión que sacudió ENSIDESA, la siderúrgica local. Fue, con ocho muertos, el peor accidente de trabajo ocurrido en la comarca. Merece la pena recordar brevemente lo que pasó y cómo transcurrieron los sucesos de ese día.

Sucedió a las 10:35 de la mañana. Sin previo aviso se produjo una tremenda explosión que reventó los cristales a un kilómetro de distancia y llegó a escucharse en Oviedo. Los habitantes de Avilés se paralizaron. Los del barrio de Llaranes, al lado de la siderurgia, pensaron que “había explotado la fábrica”, y no les faltaba razón. Piezas metálicas, válvulas, juntas y tornillos, algunos de centenares de kilos de peso, comenzaron a llover perezosamente sobre los alrededores, sin distinguir entre casas, calles o montes a la hora de aterrizar. Algunas de ellas llegaban al rojo vivo y se quedaban en los cráteres que iban dejando en el asfalto, que se iba reblandeciendo por el calor que generaban. Una señora comparaba el pan en Llaranes cuando una pieza cayó sobre ella y la mató allí mismo. Otros pensaron que les había explotado el gas. Muchos fueron directamente a la Fabricona (así se llamaba a ENSIDESA) a ver si podían ayudar.

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Un fragmento metalico en plena calle, en Llaranes

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Restos de la explosión

¿Qué pasó? Había habido una explosión en uno de los recalentadores de vapor y agua de la acería LD-I (en una acería LD se añade oxígeno a alta presión al arrabio o hierro fundido; al eliminar el oxígeno otras sustancias como silicio o carbono, el arrabio pasa a ser acero). Había seis recalentadores, y al menos uno de ellos reventó, produciendo gravísimos daños materiales. Concretamente estalló un calderín que contenía cerca de 100 metros cúbicos de vapor y agua a unos 300 º C, bajo una presión de unos 30 bares (más de 30 kg. por centímetro cuadrado). Bajo esas condiciones, el agua y el vapor se liberaron como si se tratase de un explosivo. Un camión de bomberos fue destruido por una de las enormes piezas que salieron despedidas, y la propia entrada al parque de bomberos quedó inutilizada durante un tiempo por los escombros. Los servicios de emergencia respondieron admirablemente bien ante la catástrofe y muy pronto se organizó la evacuación de los heridos y la recepción de sangre donada por entusiastas voluntarios. Se mandó una nota a la radio para calmar los ánimos y evitar el pánico, ya que en la época no existían las facilidades de comunicación de las que hoy disponemos. Se mantuvieron los accesos libres de curiosos y voluntarios que podían haber entorpecido las labores de rescate. Tras las investigaciones pertinentes, se determinó que la causa de la explosión había sido un debilitamiento en una junta debido a una soldadura defectuosa.

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La zona de la explosión quedó arrasada, como se aprecia en la imagen

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La explosión del 71 fue una tragedia, sin duda. Murieron ocho personas y hubo más de cincuenta heridos, varios de ellos graves. Desde los 50, cuando se construyó ENSIDESA, la época de las temibles campanas de aire comprimido, no se habían producido accidentes tan aparatosos y con tantas víctimas. Y, sin embargo, el desastre podía haber sido infinitamente peor. Las tuberías de gas cercanas, de 3 metros de diámetro, fueron arrancadas de cuajo y estuvieron soltando gas durante un tiempo. Uno de los tres gasómetros fue alcanzado por la metralla, aunque no llegó a ser perforado y continuó funcionando sin problemas. Lo que hubiera pasado si cualquiera de estos elementos hubiera sufrido a su vez incendios o explosiones, solo puede imaginarse.

Lo cierto es que ENSIDESA llevaba ya muchos años poniendo en marcha campañas de formación a los trabajadores, análisis de riesgos laborales e inspecciones de todas sus instalaciones, adelantándose décadas a la Ley de Prevención de Riesgos Laborales de 1995. En 1963 la compañía había recibido un premio de la americana Armco Steel Corporation (hoy AK Steel) debido a sus bajos índices de siniestralidad. Era la primera vez que dicho premio, llamado Iron Man por la forma de su trofeo -un obrero metálico, mazo en mano-, se entregaba fuera de EE.UU. En 1962 había habido en ENSIDESA 141 bajas por accidente cuando había un total de 10.000 trabajadores, mientras que en 1957, con bastantes menos empleados, hubo diez veces más accidentados. Con todo esto quiero dar a entender que fue gracias a la rápida y acertada reacción del personal de ENSIDESA ante la explosión de 1971, y a las medidas formativas y preventivas que se ponían en práctica, que se evitaron mayores daños y más muertes.

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One response to “40 años de la explosión de ENSIDESA

  • Reguera

    Me gustaría saber donde se hicieron esos depósitos. Mi pregunta es :sería en talleres Aguinaco en Mieres?

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