Psicología y horóscopos: el efecto Forer

En 1948 un psicólogo de la Universidad de California pasó un test de personalidad a sus alumnos. Después de un tiempo, y basándose en los resultados del test, volvió con un perfil personal de cada uno de sus alumnos donde se describía su personalidad, forma de ser, su moral, etc. Cada uno de los alumnos leyó en silencio (y en privado) su descripción. Muchos se sorprendieron de verse tan fielmente descritos después de haber contestado a un sencillo test; todos ellos admiraron la gran habilidad de su profesor. Éste, por su parte, les pidió que puntuasen el perfil en una escala del 0 (muy pobre) al 5 (excelente), basándose en la precisión con la que los describía. El resultado, como era de esperar fue muy bueno: la nota media fue de 4,26.

Entonces el profesor hizo algo extraño. Puso una transparencia en el proyector y todos los alumnos pudieron leer lo siguiente:

Tienes la necesidad de que otras personas te quieran y admiren, y sin embargo eres crítico contigo mismo. Aunque tienes algunas debilidades en tu personalidad, generalmente eres capaz de compensarlas. Tienes una considerable capacidad sin usar que no has aprovechado. Disciplinado y controlado hacia afuera, tiendes a ser preocupado e inseguro por dentro. A veces tienes serias dudas sobre si has obrado bien o tomado las decisiones correctas. Prefieres una cierta cantidad de cambios y variedad y te sientes defraudado cuando te ves rodeado de restricciones y limitaciones. También estás orgulloso de ser un pensador independiente; y de no aceptar las afirmaciones de los otros sin pruebas suficientes. Pero encuentras poco sabio el ser muy franco en revelarte a los otros. A veces eres extravertido, afable, y sociable, mientras que otras veces eres introvertido, precavido y reservado. Algunas de tus aspiraciones tienden a ser poco realistas.

Algunos fruncieron el ceño. Otros se rieron. Tardaron unos minutos en comprender que su profesor les había dado la misma descripción a todos ellos.

El psicólogo se llamaba Bertram R. Forer y había corroborado de forma más o menos experimental lo que mucho antes había sospechado: la tendencia del ser humano a identificarse con descripciones y predicciones ambiguas, vagas, imprecisas. El Efecto Forer o falacia de la validación personal puede explicar en parte la creencia ciega de algunas personas en la efectividad de pseudociencias como la astrología, los horóscopos, la adivinación…

La próxima vez que echéis un vistazo a vuestro horóscopo acordaos del profesor Forer. O mejor de sus alumnos y las caras que se les debieron quedar.


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