Cocodrilos en las alcantarillas

[27/11/2006]
Hace unos momentos Iker Jiménez y su Cuarto Milenio se ha encargado de recordarme una de las leyendas urbanas más extendidas, antiguas e inverosímiles que jamás han existido. Todos la conocéis ya, ¿no? Venga, que habéis visto películas y todo sobre el tema… Pues si, me refiero a la fascinante y divertida historia de… tachaaaaan, ¡los cocodrilos de las alcantarillas de Nueva York!

Básicamente, la historia es la siguiente: alguien compra un pequeño caimán o cocodrilo como mascota exótica, pero se deshace de él cuando su tamaño empieza a ser “poco manejable”. El reptil acaba siendo arrojado por el retrete y llega hasta las cloacas, donde sobrevive a base de ratas, despojos y –poniéndonos salvajes- mendigos, que le hacen alcanzar un tamaño considerable. Se supone que bajo el suelo de N.Y. habría decenas, tal vez cientos de estos animales, arrojados al olvido por amos irresponsables y posteriormente engordados por los despojos de la sociedad que vive sobre ellos.

Ya conocemos la leyenda. Ahora, destripémosla.

El cocodrílido a la que se refiere la leyenda es probablemente un aligátor americano (Alligator mississippiensis). Hay varias especies de cocodrílidos en el continente americano, pero esta es la más cercana a N.Y. y la única presente en los EE.UU. Pues bien, el aligátor vive en zonas cercanas a Florida y necesita una temperatura de entre 25 y 32 ºC para sentirse cómodo. Cuando la temperatura baja de 27 ºC su apetito disminuye; si es menor de 23 ºC dejan de alimentarse. Por eso se alimentan y están activos durante el verano y la primavera y se dedican a hibernar plácidamente durante el resto del año. Recordemos que son animales de sangre fría y no pueden producir su propio calor corporal. Pues bien, las temperaturas de Nueva York no hacen de esta ciudad el lugar ideal para que ningún reptil viva en cautividad. Es cierto que durante el verano pueden alcanzarse los 35 ºC, pero de diciembre a enero las máximas están entre los 4 y los 6 ºC; de sobra para matar hasta al cocodrilo más resistente y mejor alimentado, creo yo.

Pero hay otra razón que hace imposible (o al menos sumamente improbable) que un cocodrilo viva en las alcantarillas. En las de Nueva York o en las de cualquier otra ciudad del mundo. Y es que en cada milímetro de nuestros sistemas de desagüe, cañerías, tuberías, colectores y cloacas está total y absolutamente invadido por bacterias, virus y demás formas de vida invisibles y más o menos dañinas. Ningún reptil podría sobrevivir en un ambiente tan cargado de toxinas mucho tiempo, ya que son seres delicados y sensibles a los ataques de bacterias como la Legionella, la E. colli, Salmonella, etc. Imposible, vamos.

La explicación ha sido breve pero suficiente. Más información sobre este tema en este artículo que sacaron hace tiempo en Snopes. Todos hemos oído las historias y visto películas (de hecho hay varias, si si, varias…). Pues bien, no son verdad. No hay reptiles en las alcantarillas. Ni en Nueva York ni en ninguna otra ciudad. Es una pena porque esta historia en concreto me ha fascinado desde pequeño, pero en fin…

Siempre podemos seguir buscando al Chupacabras, ¿verdad?

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