Hay fetos en la Pepsi, dice Intereconomía

Lo digo y lo repito: nunca en la historia humana hubo un desajuste tan enorme entre el progreso técnico y científico y la absoluta ignorancia de ciertos grupos de personas. Nunca hubo tanta información, tantos conocimientos al alcance de todos… y, a la vez, tanto atraso cultural.

En esa perla informativa que es Intereconomía, nos dicen esto:

En resumen, que la Pepsi lleva fetos abortados. Ciencia con paciencia, se llama ese apartado del programa. Sí, paciencia hay que tener bastante…

 Una cosa, almas cándidas, es que se investigue con células madre y con cultivos celulares. Y otra muy distinta es que nos metan “cadáveres de fetos abortados” en la comida. Quien defienda esto es, o bien un analfabeto completo, o bien un mero actor pagado por la cadena.

Hay una gama de células para cultivos e investigaciones que se llama HEK 293. Hay, a día de hoy, un gran catálogo de células humanas cultivadas para experimentar con ellas, cada gama adecuada a ciertos tipos de investigaciones. Las HEK 293 proceden, en efecto, de células de un riñón de un feto humano, de ahí su nombre: Human Embryonic Kidney. ¿Cuándo sucedió esto? ¡Hace casi cuarenta años! A principios de los 70 se cultivaron en el laboratorio de Alex Van der Eb, en Holanda. Desde entonces, se han usado en millones de investigaciones en todo el mundo, porque son muy fáciles de manipular y producir. Se han empleado extensivamente en el estudio de la transmisión e infección de diferentes virus.
En EE.UU. una empresa, Senomyx, emplea la biotecnología para mejorar y potenciar el sabor de los alimentos. ¿Tienen sus métodos algo que ver con lo que nos cuenta Intereconomía? ¡No, por supuesto que no! Senomyx consigue que los diferentes sabores sean más potentes investigando cómo afecta cada uno a nuestras células gustativas, y para ello han indagado en nuestro genoma y han descubierto varios cientos de receptores del sabor a nivel celular. Así, sus aditivos son más eficaces, y necesitan mucha menor cantidad para potenciar los sabores. Senomyx trabaja con varios colosos de la alimentación, como Cadbury, PepsiCo, Nestlé, Kraft Foods…

Por lo visto, parte de los experimentos de Senomyx los realizan con cultivos de células humanas, entre ellas las HEK 293. Y digo por lo visto, porque toda esta polémica (que no es tal) comenzó en marzo de 2010, cuando un grupo cristiano en contra del aborto llamado Children of God for Life aireó el supuesto escándalo de que “Senomyx emplea fetos humanos abortados para investigar los sabores”. Pues bien, no es así. En todo caso, emplea células cultivadas en laboratorios y que, originariamente, fueron creadas hace cuarenta años tomando una muestra de un riñón embrionario. Margaret Corsi, responsable de Relaciones Públicas de Pepsi, contestó esto a un consumidor preocupado el año pasado:

“Por desgracia, hay cierta desinformación circulando sobre las técnicas de investigación que llevan décadas usándose en universidades, hospitales, agencias gubernamentales y empresas privadas de todo el mundo. Dichas afirmaciones sugieren que, de alguna manera, se está empleando tejido fetal en nuestras investigaciones. Esto, además de incorrecto, es algo que nunca haríamos. También es erróneo que se empleen tejidos o células como ingredientes en nuestros productos. Eso es peligroso, no es ético y va contra la ley. Cada uno de los ingredientes de nuestros productos es revisado y aprobado por la U.S. Food and Drug Administration [que decide qué se vende y qué no, en materia de comida y bebida, en Estados Unidos]”

La propia empresa Senomyx no se ha pronunciado al respecto. No ha dicho ni que sí ni que no. Lo cual, para los defensores de las teorías conspiratorias y oscurantistas, es como admitir que emplean carne humana como ingrediente.

En resumen: un despropósito. Esto es lo que pasa cuando una información de corte científico (aunque tenga 40 años de edad) llega al público deformada y mal entendida por la ignorancia o la mala fe de los medios.

Por cierto, el señor Nicolás Jove –“Catedrático de Genética”-, comete la imprudencia de meter en el ajo la vacuna triple vírica. La triple vírica es una vacuna contra las paperas, la rubeola y el sarampión -y no sarampión, poliomielitis y rubeola, como afirma Jove-. En 1998, un medico inglés llamado Andrew Wakefield publicó un estudio en el que alertaba de que la triple vírica podía haber estado detrás de 12 casos de autismo y otras alteraciones del desarrollo infantil, y además lo hizo en la prestigiosa revista The Lancet. Se descubrió que el estudio de Wakefield era, simple y llanamente, falso. Entre él y el abogado Richard Barr, pretendían sentar las bases para iniciar una demanda millonaria contra los fabricantes de la vacuna, cosa que conseguirían con el famoso estudio. También planeaban vender kits de diagnóstico de autismo, vacunas, etc., por valor de millones de dólares al año. Wakefield acabó perdiendo la licencia para ejercer en el Reino Unido. Todo era una mentira. Pero hubo quien le creyó, y mucha gente dejó de vacunar a sus hijos por si acaso. Ha habido en los últimos años un aumento de casos de enfermedades que estaban prácticamente erradicadas, debido a padres que creyeron a quien no debían. Este aumento de “padres anti-vacunas” hace que aumenten los casos y que enfermedades casi desaparecidas vuelvan a atacarnos; y que, además, lo hagan con más virulencia debido a que durante muchos años no hemos necesitado defensas contra ellas. La medicina no es cosa de creer o no creer. Hay que tener mucho cuidado con la información que se divulga y, sobre todo, en cómo se divulga. Ojo al hablar de ciertos temas, porque las cosas entendidas a medias pueden llevar a supersticiones peligrosas.

Sobre la noticia de los fetos y cómo la han tratado en Intereconomía, hay que darle la razón al señor Esparza: en efecto, “le hace a uno sospechar de la palabra progreso”. Y no precisamente por los avances de la medicina y la investigación.

ACTUALIZACIÓN [16:06]: Por algún motivo, algunos lectores han querido entender que la Pepsi endulza sus bebidas usando directamente las células del cultivo experimental. Esto es falso. Como bien han puntualizado varios anónimos, las células se usarían -si se usan- para optimizar y mejorar los edulcorantes de Senomyx. Estos edulcorantes son los que luego emplean las empresas de alimentación para añadir a sus productos, NO las células.

CORREGIDO: varias veces había escrito “Semomyx” en lugar de Senomyx. Gracias por la corrección.

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One response to “Hay fetos en la Pepsi, dice Intereconomía

  • Patri Valencia

    Hay que llamar las cosas por su nombre, Aunque las células embrionarias hoy en día son creadas en laboratorio, la cepa original no lo fue.
    Es lamentable que se utilicen células humanas en la formación de nuevos sabores, aunque estos sean menos calóricos. Creo que las empresas deben informar más al consumidor, la consecuencia de estas polémicas es la desinformación en la que nos mantienen. El consumidor desea saber que es lo que está comiendo.
    Lo mejor es desmarcarse de las empresas que utilizan estos ingredientes y al menos así nos curamos en salud.
    Un Saludo

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